viernes 08 de marzo de 2019 - 12:00 AM

Los buenos hábitos digitales

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Columna de
Alejandro Guzmán

En internet como en la vida real existen situaciones que por su alcance ameritan de gran parte o de toda nuestra atención. Hay algunas normas de cortesía virtual que todo cibernauta debería conocer, o que sí sabe de ellas, pero no las aplica. Escribir en mayúscula, quiere decir que le grita a su interlocutor; es la más común. Omitir letras en algunas frases, con la excusa de la rapidez en el tecleo, no es bien visto, y refleja una falta de sentido común y respeto por la otra persona. Pero de algo que todos manejamos a diario y que pareciera que no se le diera la importancia debida es el correo electrónico. Y aquí destaco unos efectos o significados asociados al e-mail en los que todos en algún momento nos hemos visto involucrados.

El primero y más importante, es ignorar los mensajes que nos mandan, lo cual se considera un mal hábito digital y está directamente relacionado con la productividad laboral. Expertos en el tema se atreven a decir que quienes son descorteses en línea muy probable lo sean en la vida real.

De acuerdo con Adam Grant, anfitrión del podcast de TED “WorkLife”, el responder con rapidez un correo electrónico demuestra que la persona es organizada, confiable y trabajadora. Ahora, no quiere decir esto que quien no responda no pueda ser un trabajador productivo. Lo que puede suceder es que es muy brillante en su trabajo, pero al descuidar este aspecto está mandando un mensaje de falta de interés en el tema.

Según el portal de empleos Theladders.com, los estadounidenses tienen en su Inbox un promedio de 199 correos sin leer. Esta cifra no sabemos si puede ser alentadora para Latinoamérica. Pero lo que sí deja claro es el mensaje que responder en el menor tiempo posible los correos electrónicos, y me incluyo, lo cual es sinónimo de buena cortesía virtual.

Ahora bien, la otra mirada es la de si es necesario responder todo lo que llega al buzón. Al final hay que buscar un equilibrio en la jornada diaria, donde se respondan los correos sin dejar de lado el terminar otros asuntos pendientes. Una respuesta, por breve que sea, muestra más profesionalismo que el silencio.

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