viernes 18 de enero de 2019 - 12:00 AM

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Columna de
Alejandro Guzmán

Este es el nombre de una serie que por estos días se ha popularizado entre los miles de usuarios de Netflix. A manera de resumen, les cuento que se trata de una historia de un hombre dueño de una librería, brillante y culto, que se obsesiona con una hermosa aspirante a escritora. Lo interesante es que este personaje hace todo lo posible por quitar del camino los obstáculos que lo separan de ella, de quien quedó enamorado la primera vez que la vio. Cuando logra su objetivo de estar juntos (algo que planeó meticulosamente), comienza a librarse de todo lo que en su concepto interfiere con su historia de amor.

Lo novedoso es que el protagonista utiliza todas las herramientas que le brinda la era digital para conocer hasta el más mínimo detalle de la vida de su enamorada. Por ejemplo, para averiguar algo sencillo de su vida se dio cuenta que la redes sociales que ella utiliza son públicas, algo que es muy usual hoy en día, pero que ya muchos usuarios toman la precaución de limitar el acceso. Esto le reveló que ella quería que el universo digital la viera, la escuchara y la conociera, como se describe en el trailer de la serie.

Además pudo conocer la familia y los amigos con una búsqueda detallada en internet. Se centró en las fotografías que ella publica. Llegó directamente a su padre a quien tenía en un perfil oculto. Solo con el nombre logró encontrarlo, buscó el nickname y listo. Luego con el manejo de las etiquetas pudo rastrear, entre otros, los lugares que frecuenta, como los restaurantes, la comida que le gusta y los sitios de entretenimiento donde comparte con sus amigas. Y así estableció una rutina para “acompañarla”, sin que ella lo notara. Además se valió de artimañas para quedarse con su teléfono celular y así conocer en tiempo real sus movimientos para anticiparse.

Es indiscutible que la serie está recibiendo buenas críticas, pero más allá de eso quedan varias inquietudes para nosotros: ¿Cómo estamos administrando la privacidad de nuestros canales digitales? ¿Estamos dispuestos a asumir las consecuencias de “ser públicos en las redes”?

Como recomendación revise las preferencias de sus redes, para que no lo tome por sorpresa si una persona sabe de su vida más que usted.

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