Jueves 18 de Octubre de 2018 - 12:01 AM

La falacia del “golpe democrático”

Columnista: Alexander Arciniegas

politicainternacional1648@gmail.com

A propósito de los repudiables planes de Trump para intervenir Venezuela, surgen dos posibles escenarios como señala el académico venezolano Víctor Mijares: una operación militar de gran envergadura al estilo de lo ocurrido en Iraq o Libia y otra más acorde con la historia de las intervenciones estadounidenses en Suramérica, que sería un golpe militar promovido desde el exterior.

Siendo la primera estrategia muy costosa por diversos factores, entre ellos las capacidades antiaéreas venezolanas o el apoyo ruso y chino a Caracas, la posibilidad de un cuartelazo toma fuerza, considerando tanto los antecedentes históricos como las declaraciones y “reuniones secretas” de altas autoridades norteamericanas. Esta estrategia, como ocurrió en abril de 2002, exigiría el apoyo del Gobierno de Colombia principal vecino de Venezuela y tradicionalmente subordinado a las demandas de Washington.

De allí que Duque se apartara de la carta del Grupo de Lima, rechazando el uso de la fuerza y los reiterados llamados de Uribe a los militares venezolanos, para que apunten hacia Miraflores o para una “intervención doméstica” conducente, según él, a una “época de certeza democrática”. Pero ni a Uribe, ni a Trump les interesa la democracia o el drama migratorio venezolano. Uribe, de cuestionables credenciales democráticas, parece urgido por encontrar en Venezuela el nuevo enemigo unificador de sus huestes. Mientras Trump, incondicional aliado de Arabia Saudita, apoya el régimen mafioso y fraudulento de Hernández en Honduras, epicentro de migraciones en masa, que hoy son reprimidas por los países centroamericanos con patrocinio estadounidense.

Los “golpes democráticos” son tan verosímiles como los unicornios, pues aumentan la incertidumbre al involucrar a los militares en el juego político. Además, y en cuanto acciones ilegales y violentas no pueden conducir hacia una democracia estable.

En estas materias tampoco el fin justifica los medios, para comprobarlo basta mirar el caso de Egipto, que tras la Primavera Árabe hoy padece el brutal autoritarismo del general Al-Sisi; o la propia historia política venezolana.

Autor:
Alexander Arciniegas
Este artículo obedece a la opinión del columnista. Vanguardia Liberal no responde por los puntos de vista que allí se expresen.
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