jueves 07 de diciembre de 2023 - 12:00 AM

Detrás de la popularidad...

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Antes de asumir en poder en 2019 Bukele prometió una política integral en materia de seguridad. Al inicio de su gobierno su Plan Control Territorial contra las pandillas, parecía romper con las estrategias de mano dura aplicadas en ese país desde 1993 que convirtieron al “Pulgarcito de América” uno de los más violentos del mundo.

Así lo documenta un reciente informe de Amnistía Internacional que muestra como a partir de la COVID 19, Bukele olvidó sus promesas electorales de enfrentar las causas estructurales de la violencia: desempleo juvenil, deserción escolar, sobre carga del sistema judicial. Y lo que más alarmante: que actualmente, la brutalidad de su régimen ha desplazado la violencia de las pandillas.

En uno de los testimonios recaudados en el informe una mujer dice: “En los últimos meses, a varios de mis familiares los han detenido y no sé por qué. Todos ellos siempre han sido personas trabajadoras, honradas y nunca se habían metido en problemas. No sé de dónde ha venido todo esto (...) Los policías y los soldados sólo les dijeron que los acompañaran a la delegación y que ahí les iban a hacer unas preguntas. Pero luego nunca los soltaron. Después, supe que a todos los habían acusado con esa maldita palabra, a la que ahora todos le tenemos miedo: ‘agrupaciones ilícitas’. No entiendo bien qué es eso, porque cuando agarraron a mis hijos no estaban en grupo. Pero la gente dice que si te ponen ese delito ya nunca vas a volver a salir de la cárcel.”

Detrás de la popularidad de Bukele no solo en el Salvador sino en Colombia, está una cultura autoritaria enquistada en las sociedades latinoamericanas que como pasó en el Perú de Fujimori, tolera el abuso del régimen de excepción; el uso irregular de militares en tareas de seguridad; la tortura; las ejecuciones extrajudiciales y una legislación penal vaga con la que el régimen de Bukele ha capturado casi 74.000 personas en los últimos 21 meses, muchas de ellas por sospecha.

El resultado ya nos es familiar en Colombia. Las cifras de capturados, y las imágenes sombrías de su mega cárcel le darán la reelección al mediático caudillo salvadoreño, pero el costo será enorme tanto en erosión del equilibrio de poderes y el respeto a los derechos humanos; postergando nuevamente, una política de seguridad pública innovadora que aplique la ley, respetando los derechos humanos sin descuidar las causas sociales de la criminalidad.

politicainternacional1648@gmail.com

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Este artículo obedece a la opinión del columnista. Vanguardia no responde por los puntos de vista que allí se expresen.
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