jueves 01 de agosto de 2019 - 12:00 AM

Duque en China

Mientras tanto, el presidente de la “inno-vación” va a China para vender bananos y aguacates Hass, al tiempo que los escan-dalosos antecedentes y presuntos conflictos de interés de su actual em-bajador no es que ayuden mucho
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En términos ciclísticos, tan de moda por estos días, el primer año de Iván Duque lo muestra sin equipo y con “malas sensaciones”. Algunos opinan que estos doce meses fueron de aprendizaje y que tiene tiempo para coger el toro por los cuernos; yo en cambio creo que Colombia no es para principiantes.

En el frente externo la viajadera presidencial contrasta con una evidente ausencia de estrategia internacional. El arrodillamiento a las groseras exigencias de Trump sobre todo con el cancerígeno glifosato, solo le ha traído regaños; su “cerco diplomático” con Venezuela está más desinflado que Guaidó; la famosa economía color Halloween que nos convertiría en un nuevo “Silicon Valley” es tan ficticia como su compromiso con la paz y el medio ambiente en un país que le abre la puerta al fracking y donde los impunes asesinatos de líderes sociales aumentan diariamente.

Por eso el viaje de Duque a China que podría ser una carta interesante para balancear la relación con Washington; buscar apoyo económico para la agenda social de la construcción de paz e incluso, y hablar sobre Venezuela, como lo hizo recientemente, el derechista presidente Piñera; será una nueva oportunidad desperdiciada en el contexto del rezago histórico de nuestros lazos con el Asia Pacífico y con China particularmente. En este aspecto países como México o Chile, que con apoyo de Beijing construirá la infraestructura para implementar la Tecnología 5G, nos llevan años luz.

Mientras tanto, el presidente de la “innovación” va a China para vender bananos y aguacates Hass, al tiempo que los escandalosos antecedentes y presuntos conflictos de interés de su actual embajador no es que ayuden mucho frente a los retos y oportunidades que plantea la relación bilateral con el país que con su pujanza económica y tecnológica está consolidando su importancia en Latinoamérica y transformando el orden global.

Un buen consejo para el gobierno está en el proverbio chino: “Cuanto más larga es la cuerda, más alto volará la cometa”.

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