jueves 10 de junio de 2021 - 12:00 AM

El efecto Pedro Castillo

Los peruanos... hastiados de la corrupción, eligieron entre la extrema derecha y la izquierda. Al final, la esperanza despertada por Castillo ganó.
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La elección del profesor Pedro Castillo en Perú tendrá efectos en Colombia y la región. El cambio de modelo económico que allí se anuncia es un reflejo más de la crisis de una globalización hecha a imagen y semejanza del capitalismo financiero neoliberal, que no levanta cabeza desde 2008. Esta crisis ha sacudido a los países del poderoso G7 y a una Latinoamérica sumida en el estancamiento económico, desde antes de la pandemia, como lo mostraron las protestas de 2019 en Chile, Ecuador y Colombia.

Frente al decaimiento de las potencias occidentales, que contrasta con la emergencia de Asia, las élites latinoamericanas han venido apelando al autoritarismo para mantener a raya las reivindicaciones de una sociedad indignada con la corrupción y empobrecida por las políticas de “Estado mínimo”. Para perpetuar la dependencia de sus países al neoliberalismo, que se vino abajo en todo el mundo, gobernantes como Piñera, Moreno y Duque han dado trato de guerra al descontento social.

En Perú, no solo fue derrotada la hija de un dictador genocida; investigada por la corrupción de Odebrecht y lavado de activos, sino una concepción del Estado impuesta desde organismos como el FMI y criticada hasta por el Papa Francisco por ser contraria a la justicia social.

Esta manera de articular las relaciones entre Estado y sociedad fue llevada al extremo en Chile, Perú y Colombia, pese a supeditar derechos humanos- salud, educación y pensiones- a la codicia de los banqueros. Por eso los chilenos salieron a las calles para poner fin a la Constitución neoliberal que les dejó Pinochet y en Perú, Castillo ganó la presidencia prometiendo un Estado que se preocupe por la gente y no sea el títere de las transnacionales mineras.

Perú y Colombia comparten, además, el trauma del conflicto armado interno, la economía de la coca y el perverso legado de un megalómano. Esta elección nos mostró un escenario muy similar al que viviremos en 2022: Los peruanos diezmados por la pandemia y hastiados de la corrupción, eligieron entre la extrema derecha y la izquierda. Al final y por una cabeza, la esperanza despertada por Castillo le ganó al miedo alimentado por el fujimorismo. Ojalá el año entrante también nosotros podamos cantar victoria.

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Este artículo obedece a la opinión del columnista. Vanguardia Liberal no responde por los puntos de vista que allí se expresen.
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