jueves 22 de agosto de 2019 - 12:00 AM

El verdugo de la Amazonía

Son los Estados los únicos con la capacidad y la legitimidad para impulsar una agenda urgente de reconstrucción ecológica global que exige romper nuestra dependencia de combustibles fósiles.
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El reciente reporte de científicos finlandeses para el Informe Mundial de Desarrollo Sostenible de la ONU me recordó la frase de Marx: “El capitalismo lleva en su seno el germen de su propia destrucción”. Lo que advierte el estudio no es el desempleo galopante, las jubilaciones inalcanzables o la creación de fabulosas fortunas al ritmo de la burbuja financiera; sino el agotamiento de los recursos naturales y el cambio climático.

Según este informe son los Estados los únicos con la capacidad y la legitimidad para impulsar una agenda urgente de reconstrucción ecológica global que exige romper nuestra dependencia de combustibles fósiles. Por ello, son tan anacrónicos gobiernos como los de Trump o Bolsonaro. El caso del ultraderechista brasileño es inquietante no solo porque hace poco destituyó al director del Instituto Nacional de Investigaciones Espaciales por publicar datos sobre el avance de deforestación en la Amazonia; sino porque fiel a su base política Bolsonaro promueve allí la penetración de mineros y terratenientes, lo que ha coincidido con invasiones y asesinatos en territorios de reserva indígena.

Su delirante política quiere someter estos territorios a la minería con apoyo de Estados Unidos una de las razones por las que defiende la designación de su hijo como embajador en Washington y cambió la directiva del Fondo Amazonas, una instancia de cooperación internacional contra la deforestación, eliminando de paso, su comité técnico. Bolsonaro también ha defendido usar estos recursos para indemnizar terratenientes.

Ante semejante panorama Noruega el mayor donante del Fondo, congeló sus aportes para 2019 y Alemania, que ya suspendió otros recursos de cooperación, podría seguir el mismo camino. Mientras tanto, Bolsonaro que como Trump niega el cambio climático, se camufla en un discurso falsamente nacionalista calificando las alertas sobre el aumento de la destrucción de la selva en su gobierno como ataques a Brasil.

No se trata de romantizar la cooperación internacional sino de subrayar que con este tipo de demagogos, tragedias como la amazónica, solo pueden empeorar.

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