jueves 11 de julio de 2019 - 12:00 AM

Grecia: la hormiga votó por el insecticida

Ojalá un agravamiento de la crisis a que seguramente conducirán las políticas de Mitstotakis no terminen resucitando el fascismo de Amanecer Dorado

Grecia, cuna de la democracia moderna y el lugar por donde la crisis europea pos 2008 estalló con particular dramatismo, tuvo elecciones del domingo en la que paradójicamente ganó la derecha de Nueva Democracia; el partido que hace apenas unos años aplicó el más duro ajuste y dejó al país en bancarrota.

Kyriakis Mitsotakis, hijo de un exprimer ministro y cuya esposa es socia de una empresa implicada en los Panamá papers, hizo campaña prometiendo más empleo y menos impuestos, pero también, cualquier parecido con Colombia es pura coincidencia, oponiéndose tercamente al acuerdo de paz del gobierno de Alexis Tsipras con su vecina Macedonia, acuerdo elogiado por la comunidad internacional.

Sin embargo, el voto por Mitsotakis fue fundamentalmente un castigo del electorado a Tsipras y a su partido Syriza, quienes en 2015 llegaron al poder, prometiendo romper con las políticas de austeridad impuestas por la Unión Europea, sacrificando a los sectores medios y populares.

El domingo terminó un ciclo político en Grecia y una esperanza para el mundo en estos tiempos duros. Por cobardía o como consecuencia de una realidad de poder que le era claramente desfavorable, Tsipras incumplió su promesa de gobernar para la sociedad y no para las élites financieras internacionales.

Como hemos visto en otros lugares, en Grecia también eligió la indignación y los griegos optaron por un político tradicional, consentido de los mercados que difícilmente podrá realizar sus vacías promesas de cambio. Ojalá un agravamiento de la crisis a que seguramente conducirán las políticas de Mitstotakis no terminen resucitando el fascismo de Amanecer Dorado, cuya derrota fue la mejor noticia en estas elecciones en las que para desquitarse de la cucaracha la hormiga voto por el insecticida.

Adenda: Va cayendo en Brasil la careta justiciera del juez Sergio Moro a quien Bolsonaro nombró ministro de Justicia en pago por encarcelar arbitrariamente al único que podía derrotarlo en las elecciones de 2018.

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