jueves 02 de junio de 2022 - 12:00 AM

Ingeniero, la política sin debate es politiquería.

Hablar de política en Colombia es especialmente difícil. En redes sociales vemos invitaciones a no acabar amistades por diferencias políticas. En esta pugnacidad influye el peso de una cultura política atravesada por la violencia que nos hace ver a ese amigo, familiar, compañero de trabajo o vecino, que piensa distinto, no como un adversario con quien se puede debatir racionalmente, sino como un enemigo.

Durante la Violencia de mediados del siglo XX, las emociones que desencadenaban los discursos de los líderes políticos hacían que en los pueblos la gente se matara por un color, sin saber lo que significaba ser liberal o conservador. Tristemente, las cosas no parecen haber cambiado mucho. En 2016, como lo confesó Juan Carlos Vélez Uribe, gerente de la campaña del NO, la gente votó contra la paz sin haber leído el acuerdo; votaron “emberracados” por las mentiras que se regaron como pólvora a través de las redes sociales.

Somos un país traumatizado por una historia violenta en donde los debates electorales se perciben como pelea y no como un espacio para enriquecer las propuestas y en un acto de honestidad con el elector, ofrecerle herramientas para que vote no desde la emoción, como equivocadamente lo hizo la mayoría en 2016 y 2018, sino desde la serenidad de las propuestas.

Por eso, lamento que el ingeniero le haya sacado el cuerpo a debatir en segunda vuelta. Los debates son una oportunidad para que Petro le cuente a los indecisos por qué su programa además de fundamentado está acorde a los problemas reales del país. Y para que Hernández demuestre que en su campaña no hay alianzas por debajo de la mesa con el uribismo, y nos cuente lo que propone en temas que preocupan a los ciudadanos: medio ambiente, seguridad, pensiones, empleo, desarrollo rural, política industrial y política exterior.

Es lamentable que como Uribe cuando buscó su reelección o Duque hace 4 años, Hernández haya decidido no ir a debates pues insinúa cierto desprecio por la democracia.

Ingeniero, un líder que pretenda unir este país debe estimular y practicar el debate, lo invito a que reconsidere su decisión pues la política sin debate es politiquería.

politicainternacional1648@gmail.com

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Este artículo obedece a la opinión del columnista. Vanguardia Liberal no responde por los puntos de vista que allí se expresen.
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