jueves 28 de septiembre de 2023 - 12:00 AM

Alexander Arciniegas

La paz es el camino

Ante el deterioro de la seguridad en el país derivado de la acción de los distintos grupos armados, la política de Paz Total del gobierno Petro pretendió ir más allá de la mano dura defendida por Iván Duque. En 2022 al término de la administración de la paz con legalidad; 272 estaban siendo golpeados por el conflicto mientras; el ELN había pasado de 2800 integrantes a 5000; el Clan del Golfo de 2500 a 6500 y las disidencias tenían ya más de 2000 unidades.

En esas circunstancias la Paz Total propuso acercamientos simultáneos con 8 organizaciones armadas: el ELN, las disidencias de las antiguas FARC de “Iván Mordisco” y la Segunda Marquetalia lideradas por Iván Márquez; el Clan del Golfo; los combos de Medellín; los Pachencas con presencia en el Magdalena, Guajira y Cesar; al igual que con los Shottas y Los Espartanos las dos bandas que se disputan Buenaventura.

Con los grupos insurgentes como el ELN el modelo era el de un proceso de paz como el iniciado por el gobierno Santos; mientras que con los grupos criminales del tipo Clan del Golfo o los combos de Medellín, el camino era el sometimiento, es decir, aceptar delitos, decir la verdad y reparar a sus victimas a cambio de rebajas de penas. Esto ultimo muy parecido a la política con que Cesar Gaviria intentó hacerle frente al poder de los extraditables a comienzos de los años noventa.

Las velocidades de los acercamientos con estos grupos han sido distintas pues, por ejemplo, mientras con las disidencias de “Iván Mordisco” todavía no hay una agenda acordada; con jefes de 16 combos de Medellín ya están en marcha los “espacios socio jurídicos” en la Cárcel de Itagüí, al tiempo que con el ELN ya hay éxitos importantes como el histórico cese al fuego bilateral acordado en junio pasado. Aunque el camino de nuestro país hacia la paz total completando los acuerdos logrados en 2016 con las FARC sea difícil, es la única vía realista para enfrentar la vorágine de nuestras violencias.

Por eso sería un error histórico que, al atribuir la crisis de la seguridad en las regiones a la actual política de paz, sin que exista evidencia que permita afirmarlo, los ciudadanos terminen empoderando en los gobiernos locales a los candidatos estilo Bukele que con mucho de demagogia, pretenden revivir la mano dura tan fallida como costosa en términos económicos y principalmente, humanos.

politicainternacional1648@gmail.com

Este artículo obedece a la opinión del columnista. Vanguardia no responde por los puntos de vista que allí se expresen.
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