jueves 12 de septiembre de 2019 - 12:00 AM

La seguridad a la deriva

el próximo Alcalde deberá liderar la implementación del Observatorio del Delito a ver si dejamos de dar palos de ciego y avanzamos en términos de seguridad humana.
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La inusual presencia de sicarios en Bucaramanga durante los últimos meses es solo la punta del iceberg del problema de seguridad. De ahí que en la última encuesta Invamer este asunto aparezca en el centro de las preocupaciones ciudadanas, como también ocurre en Cali, Medellín, Barraquilla y Bogotá.

En este contexto, lo que vimos la semana pasada en el debate sobre Seguridad y Convivencia entre los candidatos a la Alcaldía es inquietante. Hubo todo tipo de propuestas: Crear un call center; contratar una empresa china; revivir la seguridad democrática con todo y red de informantes; poner cámaras en cada esquina, crear una secretaria, construir más cárceles y hasta sacar el Ejército a las calles. Esto junto al discurso vacío de recuperar los valores y a la demagógica asociación entre corrupción e inseguridad.

Nada se dijo sobre como depurar la Policía o fortalecer la inteligencia para enfrentar flagelos como el microtráfico y curiosamente, en una ciudad donde campea el desempleo juvenil solo un candidato planteó una estrategia para incluir a 5000 jóvenes.

Como advirtió la ONU el año pasado al solicitar a la Alcaldía de Medellín retirar al Ejército de las zonas urbanas, la propuesta de emplear a los militares en los barrios de Bucaramanga es peligrosa en materia de DDHH y no resuelve el problema en el largo plazo. Recomiendo al candidato de la militarización revisar también el fracaso de esta estrategia en Río de Janeiro durante 2018.

Si la seguridad va a la deriva y las propuestas electorales naufragan en la improvisación y el desconocimiento es en parte, resultado de la inexistencia de información pública, confiable y unificada sobre la criminalidad en la ciudad que fundamente a los tomadores de decisión y a los ciudadanos para que puedan participar en la formulación de esta política pública.

Por eso, el próximo Alcalde deberá liderar la implementación del Observatorio del Delito a ver si dejamos de dar palos de ciego y avanzamos en términos de seguridad humana.

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