jueves 15 de agosto de 2019 - 12:00 AM

Macri

Ante la categórica victoria de Fernández la reacción inmediata del Presidente candidato fue chantajear a los ciuda-danos con el falso dilema: yo o el caos
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Tras la abrumadora derrota en las primarias del domingo el presidente Mauricio Macri sigue cuesta abajo como dice el tango. Los 15 puntos de ventaja que le sacó el kirchnerista Alberto Fernández tienen sus ambiciones reeleccionistas tan desacreditadas que, hasta Roberto Lavagna, el tercero en votación con el 8%, cree poder sacarlo de la segunda vuelta.

Pero como señalé en una columna anterior, la debacle macrista no es apenas electoral, pues su gobierno no solo incumplió las promesas de reactivación económica con que llegó a la Casa Rosada 2015; sino que su política neoliberal caracterizada por: despidos, ajuste fiscal, privatizaciones, reducción de subsidios a la energía y el transporte, y menores exigencias para los capitales especulativos, resultó peor que la enfermedad, sumiendo al país en recesión y disparando la inflación, el desempleo y la pobreza.

Ante la categórica victoria de Fernández la reacción inmediata del Presidente candidato fue chantajear a los ciudadanos con el falso dilema: yo o el caos, para luego decretar un aumento de salarios que tiene un tufillo oportunista, de modo que resultará muy difícil que pueda revertir un escenario político que parece más propicio para una victoria de la oposición en primera vuelta.

La impopularidad de Macri no impidió que el Presidente Duque aprovechando su visita de junio pasado a Buenos Aires, recomendara a los argentinos evitar el regreso del estatismo apoyando la reelección de su amigo, aunque por lo visto, sus palabras tuvieron el mismo impacto que su viaje. En cualquier caso, y ante el desastre de Bolsonaro en Brasil y lo mal que le va a Piñera en Chile, el inminente cambio político en Argentina y lo que puede pasar en Bolivia y Uruguay en octubre, sugerirían el agotamiento del predominio de las derechas en la región eso siempre y cuando, se respete el mandato de las urnas.

Adenda: Los nombramientos de Leszli Kalli y Daniel Cabrales son una muestra más de la escandalosa clientelización e incompetencia de nuestra diplomacia.

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