jueves 29 de agosto de 2019 - 12:00 AM

Mea Culpa

es equivocado que hoy en Bucaramanga haya gente oponiéndose a las ciclorrutas y candidatos a la Alcaldía prometiendo ‘levantarlas’
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La semana anterior hablaba de la responsabilidad de Bolsonaro en la destrucción de la selva amazónica en el contexto de la encrucijada medioambiental que enfrentamos como especie. Durante todos estos días las imágenes de las llamas consumiendo el “pulmón” de Suramérica y el mundo han desatado una fuerte presión internacional y mediática sobre el incendiario presidente brasileño; circunstancia hábilmente aprovechada por el oportunismo de líderes internacionales como el francés Emmanuel Macron desde la vitrina del G7.

Pero si bien es cierto, esta catástrofe medioambiental al parecer provocada por terratenientes, cuyos intereses predatorios Bolsonaro ha defendido siempre y a quienes hoy quiere armar, marcará negativamente su gobierno a nivel doméstico e internacional; dificultará la aprobación del tambaleante TLC entre Mercosur y la Unión Europea, no todo es completamente malo; e incluso, podría llevar al capitán presidente ante el Tribunal Penal Internacional; lo que está pasando en el Amazonas y con el cambio climático, es también culpa nuestra.

Para comenzar porque Colombia tiene tasas alarmantes de deforestación que en 2018 alcanzaron 280.000 hectáreas, siendo uno de los puntos más críticos el parque Sierra de Chibirique ubicado justamente en la Amazonia colombiana, lo que nos tiene como el cuarto país en el mundo en destrucción de bosques detrás de Brasil, Indonesia y el Congo. Pero también porque como recordaba el maestro William Ospina, de visita esta semana en Ulibro, el problema ambiental es esencialmente resultado de nuestra manera de vivir totalmente dependiente de plásticos que contaminan los mares o de combustibles fósiles que calientan la atmosfera.

Este “Mea culpa” colectivo es fundamental para que podamos corregir el rumbo a tiempo, pues la dimensión de lo que está pasando nos exige representantes comprometidos de verdad, con una agenda que haga del cuidado del agua, el aire y la tierra el centro de las políticas estatales locales, regionales y nacionales. Por tanto, es equivocado que hoy en Bucaramanga haya gente oponiéndose a las ciclorrutas y candidatos a la Alcaldía prometiendo “levantarlas”.

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