jueves 12 de octubre de 2023 - 12:00 AM

Alexander Arciniegas

Otra vez la guerra

La película Golda, aborda el papel de la primera ministra de Israel durante la guerra de Yom Kipur en 1973. Esta película criticada por algunos por servir a la propaganda israelí se estrenó recientemente, al cumplirse 50 años del ataque sorpresivo de Egipto y Siria, aprovechando la conmemoración de la más importante festividad judía.

Como hace medio siglo, la feroz arremetida de Hamás desde la Franja de Gaza el sábado pasado, aparentemente, volvió a sorprender a Israel. A este ataque sobrevinieron bombardeos indiscriminados por parte del gobierno de Netanyahu y el corte de agua, electricidad, alimentos y combustible sobre Gaza que, si bien está controlada por Hamas, es habitada por más de 2 millones de personas en su mayoría palestinos.

De inmediato en el mundo comenzaron las reacciones. En Colombia, el hecho fue utilizado por sectores políticos de la derecha más visceral desde Jota Pe hasta la Cabal, quienes lanzaron dardos contra el gobierno Petro.

Estas voces, que pontifican sobre la violencia en Oriente Medio con la misma superficialidad con que hablan de nuestro conflicto interno, olvidan que hay que rechazar con vehemencia la violencia de Hamás como también, los crímenes de guerra que, según la Corte Penal Internacional, ha cometido Israel en contra de los palestinos de Cisjordania, Jerusalén Este y Gaza, con acciones como la Operación Margen Protector en Gaza o las Marchas del Retorno.

Olvidan, además que el repudiable ataque de Hamás, milicia islamista que no puede confundirse con la Autoridad Palestina, ocurre en el contexto de décadas de ocupación de territorios palestinos por Israel incumpliendo la Resolución 181 de 1947 proferida por la ONU que reconoce la necesidad de un Estado palestino.

El ataque islamista del sábado pasado favorece los intereses de la coalición de extrema derecha y los partidos ultraortodoxos que desde 2022 sostiene en el poder al corrupto Netanyahu quien políticamente buscará fortalece en esta nueva escalada del conflicto.

Netanyahu no solo pretende dominar los territorios palestinos de Gaza, Cisjoradania y Jerusalén oriental, desconociendo la referida resolución de la ONU; también impulsa una reforma judicial, que le quita poder a la Corte Suprema de Justicia y es rechazada por la mitad de los ciudadanos, reforma con la que pretende demoler lo que queda de democracia en Israel, con la misma impunidad con que su régimen demuele las casas de los palestinos para forzarlos a huir de su patria.

politicainternacional1648@gmail.com

Este artículo obedece a la opinión del columnista. Vanguardia no responde por los puntos de vista que allí se expresen.
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