jueves 16 de enero de 2020 - 12:00 AM

Personeros de bolsillo.

Hecha la ley hecha la trampa y la última evidencia de esta escandalosa situación que pone en el ojo del huracán a los concejos municipales, son las tutelas interpuestas por la Procuraduría para frenar la elección de personeros en 122 municipios del país, por irregularidades
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Como parte del Ministerio Público y por mandato constitucional, los personeros son fundamentales en la promoción de los derechos humanos, la salvaguarda del interés público y la vigilancia de la conducta de los funcionarios municipales. Acorde con estas responsabilidades, aún más importantes que el contexto del posacuerdo, muchos de ellos han sido claves para sus comunidades principalmente, en regiones azotadas por la violencia. No hace mucho el personero de Puerto Rico, Caquetá, fue noticia nacional e internacional tras denunciar valientemente la muerte de siete menores en un bombardeo del Ejercito sobre campamentos de disidencias de las FARC.

Por eso es grave la manera como la corrupción ha venido pervirtiendo el mecanismo del concurso público de méritos para la elección de personeros desde su puesta en marca mediante la Ley 1551 de 2012 y el Decreto 2485 de 2014. Hecha la ley hecha la trampa y la última evidencia de esta escandalosa situación que pone en el ojo del huracán a los concejos municipales, son las tutelas interpuestas por la Procuraduría para frenar la elección de personeros en 122 municipios del país, por irregularidades como: contratar una empresa dedicada a la fumigación de ratas para adelantar el concurso.

Pero no solo se “cuecen habas” en Lejanías, La Macarena o Chitaraque. En Santander, uno de los 18 departamentos que la Procuraduría tiene bajo la lupa del país, serían 30 los municipios con anomalías, entre ellos Bucaramanga, Girón y Piedecuesta.

En un país donde uno de los detonantes de las protestas ciudadanas de los últimos meses ha sido el hastío con la corrupción rampante, ojalá las decisiones judiciales garanticen que en estos procesos, principios como la igualdad, moralidad, imparcialidad y publicidad, dejen de ser parte de una retórica vacía que solapa complicidades inconfesables. Y ojalá la cosa vaya más allá de anuncios efectistas de un Procurador, de quien se rumora tiene ambiciones presidenciales y en los casos que haya lugar, se impida que la corrupción siga eligiendo personeros de bolsillo.

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