jueves 03 de octubre de 2019 - 12:00 AM

Perú: Dos presidentes

La crisis peruana es una nueva y preocupante señal de la coyuntura suramericana en la que la región está desarticulada y a la deriva...
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La tensión entre el Presidente y el Congreso no es nueva, se remonta a la elección de 2016 cuando Fuerza Popular logró la mayoría parlamentaria. Ahora bien, con la llegada de Martin Vizcarra al poder en 2018 ante la renuncia de Kuczynski envuelto en la corrupción de Odebrecht, la tensión se recrudeció pues el nuevo presidente acusó al fujimorismo de cooptar el Tribunal Constitucional e impulsó reformas anticorrupción en un contexto en que su líder Keiko Fujimori hoy encarcelada, era acusada de lavado de activos.

En este contexto, ocurre el cierre del Congreso por el Ejecutivo y la convocatoria de nuevas elecciones, sustentada en una norma constitucional que permite hacerlo cuando el legislativo ha vetado dos Consejos de Ministros; aunque en este caso, el veto no ocurrió formalmente, dando pie a que los fujimoristas denunciaran el hecho como un “golpe” y en alianza con el APRA respondieran suspendiendo al Presidente y nombrando en su lugar a Mercedes Aráos, exministra del segundo gobierno del fallecido Alan García y parte del entorno cercano a Kuczynski, como el mismo Vizcarra.

Las FF.AA. y la Policía cerraron filas alrededor del presidente, mientras al calor del desprestigio de los congresistas y de la corrupción de la clase política, manifestantes tomaron las calles de Lima y otras ciudades gritando consignas como: “Sí se pudo!”. Sin embargo, es indicativo de fragmentación interna que CONFIEP, el principal gremio empresarial del país, rechazaran el cierre acusándolo de generar incertidumbre y violar el sistema democrático.

Así, el sorpresivo anuncio de la presidenta interina, le agrega más incertidumbre a un episodio que evoca lo hecho por Fujimori en 1992, mientras todo indica que la crisis se mantendrá por lo menos hasta que el Tribunal Constitucional se pronuncie sobre la legalidad de la decisión de Vizcarra.

La crisis peruana es una nueva y preocupante señal de la coyuntura suramericana en la que la región está desarticulada y a la deriva internacionalmente, pues los países están atrapados en sus conflictividades internas.

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