jueves 23 de enero de 2020 - 12:00 AM

Presidentes “imaginarios”

A un año de su fracasado intento por tomar el poder en Venezuela, Juan Guaidó acusa un enorme desgaste y como van las cosas, corre el riesgo de convertirse en una anécdota sepultada por el tiempo, al estilo del “pontificado” del “Papa” antioqueño.
Escuchar este artículo

El encuentro entre Guaidó y Duque en Bogotá, en vísperas de la Cumbre Hemisférica Antiterrorista, en estrafalaria combinación de honores militares y selfie, fue el de dos presidentes “imaginarios” que me recuerdan la historia de Antonio Hurtado, el dentista de Barbosa Antioquia que en 1939 se autoproclamó “Papa” y también repartía caramelos a los niños.

A pesar del abrazo apretado que todos vimos, parece que la invitación a Guaidó no vino del Presidente Duque sino del Secretario de Estado Pompeo, interesado en galvanizar el apoyo en la Florida para Trump en las presidenciales de noviembre.

La Cumbre puede ser presentada por el gobierno como un éxito de su estrategia internacional que más parece un “copy paste” de las prioridades de Washington: guerra contra las drogas, terrorismo y Venezuela. Alineamiento que se ratificó con la declaración de Hezbolá como terrorista, sin diferenciar entre el partido y la organización armada, como sí lo hace la Unión Europea, y sin evidencia creíble de su presencia en Venezuela y mucho menos en Colombia. Sin embargo, lo cierto es que Duque y el propio Guaidó se quedaron solos en su aventura de tumbar a Maduro a la brava, cuestión que para Colombia ha tenido enormes costos económicos, políticos y humanitarios, pues el gobierno Trump pragmáticamente se ha movido hacia una posición que prioriza la negociación con el régimen de Maduro.

Sin mucho margen de maniobra interno, Duque luce atrapado en su fallido “cerco diplomático” y sin posibilidades de influir en una potencial negociación en Venezuela, mientras Trump en otra jugada electoral extiende la autorización a las petroleras estadounidenses como Chevron para que puedan seguir sus negocios en regiones como el estado Zulia y en la faja petrolera del Orinoco.

A un año de su fracasado intento por tomar el poder en Venezuela, Juan Guaidó acusa un enorme desgaste y como van las cosas, corre el riesgo de convertirse en una anécdota sepultada por el tiempo, al estilo del “pontificado” del “Papa” antioqueño.

Autor
Este artículo obedece a la opinión del columnista. Vanguardia Liberal no responde por los puntos de vista que allí se expresen.
Otras columnas
Comentarios
Comente con Facebook
Vanguardia no se hace responsable por las opiniones emitidas en este espacio. Los comentarios que aquí se publican son responsabilidad del usuario que los ha escrito. Vanguardia se reserva el derecho de eliminar aquellos que utilicen un lenguaje soez, que ataquen a otras personas o sean publicidad de cualquier tipo.
Publicidad
Publicidad
Publicidad