jueves 25 de noviembre de 2021 - 12:00 AM

¿Qué pasó en Chile?

Kast, de ideas fascistas maquilladas con un tono moderado, parte con ventaja para la segunda vuelta pues puede atraer buena parte de los votos de Franco Parisi
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Las elecciones del pasado domingo dejaron evidentes sorpresas. En Venezuela, el gobierno Maduro pese a la crisis, salió victorioso en los comicios regionales supervisados por la Unión Europea, quedándose con 20 de las 23 gobernaciones en disputa. En el caso de Chile, la paradoja viene por cuenta del resultado obtenido por el ultraderechista José Antonio Kast, ganador de la primera vuelta con 27% de los votos frente al 25% del izquierdista Gabriel Boric.

Que el candidato que defiende la sangrienta dictadura de Pinochet vaya como favorito a la segunda vuelta presidencial no solo es una prueba más de la crisis de la democracia representativa en Latinoamérica y el mundo, sino una aparente contradicción en un país en el que hace dos años la gente salió a las calles para exigir justicia social y el fin de la Constitución pinochetista.

¿Qué pasó en Chile?

Todo indica que el contexto social marcado por las protestas y los efectos de la pandemia, afianzaron una franja del electorado con anhelos de cambio empezando con el desmonte del modelo neoliberal impuesto a sangre y fuego. Pero este mismo contexto, alimentó el miedo en otro importante segmento de la población que al asociar protesta con vandalismo votó por Kast y su promesa de orden a través de la mano dura.

Kast, de ideas fascistas maquilladas con un tono moderado, parte con ventaja para la segunda vuelta pues puede atraer buena parte de los votos de Franco Parisi, un demagogo que pese a sus líos con la justicia y de no haber pisado Chile, logró un sorprendente tercer lugar con 12% de los votos.

La última palabra no ha sido dicha pero Boric, a quien no le alcanza con sumar los votos de la centro izquierda, tiene además la historia en su contra, pues desde el retorno de la democracia, en las 5 elecciones presidenciales en que hubo segunda
vuelta, el presidente fue el mismo candidato que ganó en primera
vuelta.

Como quien dice, el destino de la democracia chilena se resolverá en un mes y depende de un milagro.

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Este artículo obedece a la opinión del columnista. Vanguardia Liberal no responde por los puntos de vista que allí se expresen.
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