jueves 14 de enero de 2021 - 12:00 AM

Tiempo de cambios

Reencausar la relación bilateral y atenuar los costos de la situación actual para nuestro interés nacional, exige cambios en la embajada en Washington en donde el embajador “Pachito” no se cansa de embarrarla
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El comienzo del año es el momento en el que usualmente nos planteamos cambios y prometemos alcanzar los objetivos que se nos quedaron embolatados en el año viejo.

En términos de política exterior el gobierno Duque requiere con urgencia reaccionar a la nueva realidad de la agitada política estadounidense con una administración demócrata que además controla la Cámara y el Senado.

Luego del desastre que significó la interferencia de funcionarios del gobierno colombiano en la campaña presidencial gringa y cuando se anuncia una investigación en el congreso por esto hechos en los que están comprometidos Uribe, el embajador Santos y senadores del Centro Democrático, el gobierno Duque debe poner las barbas en remojo.

Adicionalmente, durante el tiempo que le resta en la Casa de Nariño el “mozalbete inteligentón” como lo llamó alguna vez el ex ministro Londoño, no tendrá la misma condescendencia de que gozó con Trump en el matoneo a la JEP; en el incumplimiento solapado al Acuerdo de paz que los demócratas ayudaron a negociar en la Habana; en la obstinación con las cancerígenas y fracasadas fumigaciones con glifosato y frente a las violaciones a los derechos humanos al interior de la fuerza pública.

Así mismo, Bogotá debe entender que en relación con la situación venezolana ya no hay margen de maniobra para invasiones militares pues la estrategia de Biden priorizará la presión internacional con un abordaje multilateral que quizás involucre a la Unión Europea.

Reencausar la relación bilateral y atenuar los costos de la situación actual para nuestro interés nacional, exige cambios en la embajada en Washington en donde el embajador “Pachito” no se cansa de embarrarla; en el Ministerio de Defensa y en la Cancillería sumida en las sombras desde la llegada de Claudia Blum.

Veremos si el Presidente tiene el coraje de hacer estos cambios a riesgo de indisponer a los “barras bravas” de su partido o persiste en su derrotero fracasado con un alto costo para el gobierno y principalmente, para el país.

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