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Alexander Arciniegas
Miércoles 24 de enero de 2024 - 12:00 PM

Un país en llamas

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Desde esta columna he insistido en que el cambio climático es el mayor desafío que enfrenta la humanidad. No solo por la ocurrencia de eventos climáticos extremos como se sequías e inundaciones; sino por sus implicaciones en términos de migraciones; escasez de alimentos y de agua.

El año pasado fue el más caliente de los últimos 174 años y como van las cosas, este 2024 podría superarlo. De ahí los dramáticos incendios forestales de los últimos días en el área metropolitana de Bucaramanga; en el municipio de Mogotes y en nuestra principal fabrica de agua: el páramo de Berlín.

Pero no solo Santander está en llamas; pues los más de 500 incendios que ha sufrido el país recientemente, han afectado también los departamentos de Cundinamarca; Boyacá, Vichada, Antioquia, Cesar y Norte de Santander.

Con acierto un trino del presidente de la República el pasado 10 de enero, alertó a los alcaldes y gobernadores sobre la posibilidad de incendios forestales en el país causados por el fenómeno del niño agravado por el calentamiento global.

Y aunque muchos contra toda evidencia, persistan en negar esta realidad, lo cierto es que hasta tanto no logremos cumplir al menos las modestas metas del Acuerdo de París avanzando en la transición energética para dejar atrás el uso del petróleo y carbón; es fundamental que las autoridades territoriales a los cuales, hay que decirlo, les han quedado grande tareas clave para la vida de la gente como el ordenamiento territorial, avancen en la generación e implementación de sus planes de riesgo climático definidos por la Ley 1931 de 2018.

Las calamidades vividas en los últimos días muestran claramente que las autoridades locales deben contar con apoyo del gobierno nacional, al tiempo que tener clara la centralidad del problema climático que enfrentamos por acción del hombre; lo mismo que contar con datos solidos sobre las variaciones de la temperatura en sus territorios en términos geográficos y temporales.

En este camino es también es crucial lo señalado por la Ley 2169 de 2021 que obliga a Colombia a cumplir sus responsabilidades internacionales en materia de reducción de gases efecto invernadero; al tiempo que indica medidas mínimas de corto, mediano y largo plazo, que entidades públicas del orden nacional y territorial, deben implementar frente a los efectos del cambio climático.

La crisis climática hace ratos está tocando nuestra puerta y sus efectos serán aún más devastadores si las autoridades territoriales y ambientales; lo mismo que la sociedad, no entienden que en la prevención, mitigación y gestión del riesgo climático no se puede improvisar.

Por Alexánder Arciniegas C.

politicainternacional1648@gmail.com

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