Publicado por: Alfonso Gomez Gomez
Edgar Morin, filósofo francés muy respetado, dice que nos está tomando ventaja la descomposición del mundo, cuya transformación compete a los países y a sus pobladores. Sostiene que el sistema tierra es incapaz, de lo que se ve, de hacerlo, pues no aprecia la magnitud de los problemas presentes, vitales. Se agrava con la diseminación de las armas nucleares y su privatización futura. Entre los problemas actuales señala: La degradación de la biosfera; la economía mundial carente de sistema de control y regulación; las hambrunas que son realidad ya en varios países; los conflictos etno-político-religiosos que pueden constituir guerras entre civilizaciones. Suficiente para alarmarnos esta breve enumeración.
La degradación de los sistemas físicos transforma los humanos. Su aceleración es evidente. No se ven remedios para los problemas que son visibles. Morin cree posible mejorar la situación, pero improbable, dado el comportamiento de los hombres, y visto el de los gobiernos. Apela a las metamorfosis que se aprecian en el reino animal: Una oruga se encierra en una crisálida e inicia su autodestrucción y autoconstrucción, para una organización y forma diferente. Así, vemos que cuando la crisálida se abre, se convierte en mariposa, manteniendo su unidad transformada en alteridad. Así es la vida, que se concibe como una organización físico-química que, al llegar a un punto de saturación crea una organización viviente que involucrando los mismos constituyentes físico-químicos, lleva asociadas cualidades nuevas, tales la autoreproducción, autoreparación, la alimentación a partir de la energía exterior y la capacidad cognitiva.
Morin refiere la formación de sociedades como las de Méjico, India, Oriente Medio, China o Perú, que constituyen metamorfosis desde un conjunto de sociedades arcaicas de cazadores-recolectores. Tal metamorfosis ha producido ciudades, Estados, clases sociales, especializaciones en el trabajo, grandes religiones, arquitectura, las artes, literaturas, filosofías, para lo bueno, y también, para lo malo guerras, esclavitud y barbarie.
En verdad la historia ha sido eso, sociedades que engloban a los estados y naciones sin suprimirlos. ¿Está agotada esa historia? Pero no las capacidades creadoras de la humanidad. Dice Morin que la sociedad histórica que cambió la actividad recolectora en evolución plausible, "la ciudad, clases sociales, escritura, divinidades, monumentos grandiosos, artes", eran inconcebibles para los grupos de cazadores; del mismo modo puede aparecer una sociedad creadora que nos haga cambiar. La capacidad renovadora es superior a la revolución tan desprestigiada.









