sábado 19 de diciembre de 2009 - 10:00 AM

Comidas rápidas y salubridad pública

Informó este diario que en Bucaramanga las comidas rápidas invaden doquier.  Pero no hay que ver la situación con vendas en los ojos. La realidad económica debe examinarse. La de quienes viven de tales actividades, quieren emplearse en algo, quienes las utilizan por razones de considerar que su precio es bajo, o bien tienen necesidad de consumir lo inmediato y deben ingresar al trabajo en su turno. Muchos no pueden utilizar el transporte, varios buses, distancias que se evitan, o por la razón que sea.

Esta realidad aumenta la tarea de las autoridades que deben velar por la higiene pública, dotando lugares adecuados, recomendando calidades elementales o alimentos nutritivos y limpios. Hay ocasiones en que es perceptible la descomposición de los productos. Los expertos culinarios podrían contribuir a mejorar la dieta en los expendios, introduciendo variedades, mejorando la presentación y contenido de cada comida.

Muchas veces son injustos los comentarios respecto de las ventas callejeras sin antes buscar soluciones. Quienes hacen los comentarios no necesitan acudir a esos puestos, bien porque tienen actividades mejores o poseen vehículos para trasladarse a comer en sus casas o en lugares de su predilección.  Es cuestión de ver la realidad y buscar soluciones ¿Quién de esos críticos ha propuesto organizar tales actividades, mejorar su calidad, o la comodidad para los usuarios?  Es bastante lo que se puede hacer, en variados órdenes de consumo, horarios, variedad y calidad. Pero ello requiere fijar la atención en la magnitud del problema y las razones de su operatividad.

En las calles de Beijing o Cantón y en otras ciudades, los olores de comidas 'al paso' son característicos y la respuesta obvia que cualquiera puede conocer es que la gente necesita comer en todos los lugares. Pero pregunto: ¿Existen lugares o centros de preparación (capacitación dicen ahora), para quienes derivan el sustento de tal trabajo, buscando innovación o procurando servir bien a las numerosas personas que lo practican?  Es un campo propicio para promotores de ventas, expertos en culinaria o administración, acaso para personas preocupadas por la suerte de los demás.  El caso requiere audacia constructiva, y no crítica negativa de quienes piensen en la ciudad y sus problemas.

Recordemos que la gobernación de Santander insiste en que allá se hace 'país', mejor fuera hacer 'nación', que concierne al pueblo y no a la geografía.

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