sábado 15 de noviembre de 2008 - 10:00 AM

Declaración tardía

El Tribunal Supremo de Rusia declaró que el último Zar y su familia fueron fusilados 'ilegalmente' por el bolchevismo, que se había apropiado del poder en 1917. La orden la dio Svérlov, transitorio presidente, ya fallecido.

Tal guerra, promovida por los generales Kolchak, Denikin y Vrangel, apoyados por catorce estados amigos del régimen depuesto, fue argumento para el crimen. El Zar había abdicado en febrero de 1917; lo sucedió Kerenski. Sin embargo los bolcheviques lo condujeron prisionero a Ekaterimburgo, Siberia Central, y en la casa Ipatié fue acribillado a tiros junto a su esposa, hijos y personal del servicio. Sus cadáveres, regados con petróleo y semi cremados, fueron arrojados al pantano, y de allí rescatados al caer el comunismo, cuando fueron sepultados en la fortaleza de Pedro y Pablo, en San Petersburgo.

Aunque el Tribunal profirió declaración simbólica, reviste valor moral que haya satisfecho a la descendiente de la familia Románov, duquesa María Románova, residente en España, quien había pedido al órgano judicial una declaración semejante desde 2005, por medio del abogado Guérman Lukiánov, quien expresó su satisfacción por la reciente providencia del Tribunal. La Iglesia Ortodoxa Rusa manifestó complacencia también; antes había canonizado al Zar Nicolás como mártir del comunismo.

Rusia tiene hoy notorio desarrollo cabalgando en los precios del petróleo, y existen allí sectores de opinión que buscan rehabilitación de figuras significativas que perecieron en turbulenta época, víctimas de atrocidades innecesarias, aunque inevitables, dada la crueldad del proceso histórico vivido.

Podemos repetir nuestra fábula: ¿'Tantas idas y venidas, tantas vueltas y revueltas, quiero, amigo, que me digas, son de alguna utilidad?' Los historiadores calculan en 700.000 esas víctimas; numerosas han sido rehabilitadas. El proceso comenzó desde la recordada intervención de Nikita Jruschev, en el XXIV congreso del partido comunista, al cual siguieron rehabilitaciones políticas de algunas personas sacrificadas en los 'procesos de Moscú', civiles y militares, quienes cayeron bajo el régimen de Stalin; sin embargo de esto no experimentaba seguridad, y a pesar del jugo Bogómelet que buscaba eternizarlo, falleció un poco mayor de 70 años.

Nicolás fue asesinado sin proceso alguno, por tanto, sin sentencia que lo ordenara. La familia perdió todas sus propiedades que, con base en la Providencia aludida, el Tribunal avaluó en 10.000 rublos de hoy, equivalentes a 300 euros, valor simbólico, que probablemente los sobrevivientes de la familia no cobrarán.

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