sábado 29 de agosto de 2009 - 10:00 AM

El desprestigio del Congreso

Nos estamos acostumbrando a conocer diariamente expresiones diversas del grave desorden nacional. Básicamente preocupa lo institucional que nos ampara. Es cierto que se han creado formas nuevas que devuelven al pueblo su carácter de fuerza básica de la democracia. Necesario es decir que funcionan a medias, porque la corrupción política y administrativa la deforman constantemente, desde cuando el servicio público está afectado del interés de medrar, en vez de afianzar su característica de servir.

Hay buenas iniciativas, puede ser ejemplo el subsidio para ancianos indigentes, no amparados por Seguro Social alguno, pero sin control que impida a los avivatos recibirlo. ¿Quién podría ejercer ese control? No puede ser municipal porque la violencia acalla las voces más corajudas que quisieran denunciar. Con una persona amenazada basta, dado que en cualquier ambiente lugareño tal hecho se conoce automáticamente.

Con lo cual la democracia, en su prístina noción, resulta gravemente maltratada. No existe la libertad de denunciar con libertad, sin consecuencias inmediatas que solamente cesan si la persona que denuncia abandona el lugar de sus actividades habituales. La iniciativa es buena, pero el control no puede ser municipal, tal vez podría ser provincial o regional. Pero no tenemos ni provincias ni regiones, a pesar de que la Carta Constitucional las estableció. Ni libertad para denunciar, tan esencial en las democracias. Dice un autor reciente, 'Sin libertad los espíritus están muertos y las sociedades ancladas. La libertad es el basamento de la dinámica individual y social'.

Hay aspectos actuales de suma gravedad. Queremos ver en la Corte Suprema de Justicia el órgano que repare todos los entuertos, y aplaudimos cuando obra sobre aspectos muy graves de corrupción del órgano legislativo, porque le compete tal función. Lamentamos la descomposición señalada por frecuentes episodios protagonizados por congresistas, y es pasmosa la declaración de que los congresistas no acudirán a las citaciones pertinentes. Es olvido obvio de los principios en cada partido, que los hunde más en el piélago de su lamentable deformación. Para colmo de cinismo, fue aprobada reforma que autoriza el transfuguismo de quienes se acuestan en todos los lechos políticos, modificando la sanción que se había estatuido. Se habla, también de tribunal para juzgar congresistas, buscando impunidad. Nos preguntamos: ¿Qué hacer, para devolver el prestigio a los órganos del poder, como el caso del legislativo? ¡Urge restaurar los partidos tradicionales!

Publicado por
Lea también
Publicidad
Comentarios
Comente con Facebook
Vanguardia Liberal no se hace responsable por las opiniones emitidas en este espacio. Los comentarios que aquí se publican son responsabilidad del usuario que los ha escrito. Vanguardia Liberal se reserva el derecho de eliminar aquellos que utilicen un lenguaje soez, que ataquen a otras personas o sean publicidad de cualquier tipo.
Publicidad
Publicidad
Publicidad
Publicidad
Publicidad