sábado 17 de abril de 2010 - 10:00 AM

Nuestra ciudad

Bucaramanga surgió trabajosamente, al impulso de sus habitantes, unos hijos suyos, y otros, aldeanos que fueron llegando atraídos por su deseo de progreso. No faltaron ni faltan los maleantes que acuden porque pueden propiciar andanzas ilegales.

La historia y la sociología nos enseñan que la ciudad es una producción humana. Para apreciar la significación de la ciudad desde remotos tiempos hasta la época actual, es preciso examinar la progresiva urbanización del hombre. La ciudad surgió cuando hubo un grupo social que se reunió para vivir, para construirla, habitarla, usarla, para preservar sus estructuras.

El hombre en un principio fue un ser completamente absorbido por su inmediata supervivencia; en su etapa primitiva estuvo en contacto directo con el medio ambiente, en procura de su alimentación; formó el grupo social primitivo, con idénticas funciones unido por lazos genéticos de familias, tribus, luchando su existencia inmediata, al impulso del hambre, la sed, la agresividad o la defensa contra las bestias salvajes. Antes del pueblo, la aldea y la ciudad, el abrigo y la gruta sirvieron de lugares de agrupamiento o de reunión para los primeros hombres. Así, los primeros núcleos de población se fijaron simultáneamente con las roturaciones agrarias iniciales y con la cría rudimentaria de los animales domésticos. Durante milenios el nomadismo y el sedentarismo coexistieron, para buscar fertilidad, cuando no había abonos ni irrigaciones.

Más tarde aparecieron los artesanos y con ellos las especializaciones, para comenzar en forma estable el ecosistema de humanos, animales y plantas, que junto con la hornacina ambiental, con el descubrimiento de los metales, hicieron posible las herramientas, y con ellas el excedente de la producción para destinarla al intercambio, lo cual requiere la moneda y los lugares favorecidos con la comunicación en agua o tierra que formaron los primeros refugios urbanizados. Surge entonces el héroe, cazador o guerrero, para proteger la ciudad. La transformación del campesino en artesano ha determinado con el decurso del tiempo la vanguardia del organismo social que generó la ciudad. La iniciativa del artesano, cuando fue capaz de decisiones produjo el empresario, merced a su propio trabajo, o al de su familia. Dando un gran salto histórico, llegamos a la revolución industrial, con todas sus consecuencias sociales, ecológicas, morales, políticas. D e estas consecuencias se ocupan los planificadores, científicos, administradores, gobernantes, para resolver los problemas acuciantes de la actualidad.

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