sábado 19 de septiembre de 2009 - 10:00 AM

Otro escándalo

El Congreso actual tiene personas que velan permanentemente por su desprestigio. Si fuésemos a calificar la nombradía de los órganos del poder tendría el legislativo muy baja calificación. Y sería alta la del órgano jurisdiccional precisamente por ejercer sus funciones respecto del legislativo, que de acuerdo con nuestra Carta Política debe mantener muy alta su función; para que sus actos sean generales, impersonales y abstractos, los comportamientos personales de sus integrantes debieran ser modelos delante del pueblo.

No generalicemos, probablemente hay allí personas de rigurosa ética constante, que nos suscitan sentimientos de respeto. Pero las hay que propenden a mayor desprestigio, estando, como está el órgano legislativo, en lamentable reputación.

A ello contribuye la pretensión que significa la iniciativa en curso, para crear propio tribunal benévolo a sus andanzas, que así no serían conocidas ni de la justicia ni del pueblo.

El autor o autores de tal iniciativa no saben el concepto pobrísimo que de ellos se desprende a causa de tan extraña iniciativa, ya en curso. ¿Qué se pretende ocultar? Nuestro régimen consagra el funcionamiento de mutuos controles entre los órganos del poder. Pareciera que ahora se pretende que haya un cuarto órgano, la justicia especial en el Congreso, para sustraer sus deplorables actos a la justicia establecida de tiempo atrás. No es simple escándalo este nuevo intento de rehuir a los jueces y ya hay pronunciamiento de ellos acerca de la renuncia a la investidura para rehuirlos. ¿Hasta dónde llegarán las desviaciones? Porque no renunciamos a ver en los congresistas modelos de comportamiento.

Al paso incierto que caminamos, mañana habrá proyecto para crear tribunales especiales para diputados y concejales. Es tortuoso y dañino sendero éste de hacer picardías, auténticos delitos y obrar con impunidad, cuando debiera ser lo contrario, tener conducta resplandeciente, para que los jueces no tengan oficio, ideal inalcanzable en medio de quienes se apoderan de posiciones para medrar, defraudando el querer de un pueblo que pensaba en las funciones públicas para servir.

Los grupos políticos que aspiran a ser partidos, han de fijar sus posiciones delante de este grave infundio, como lo hizo el jefe del partido liberal César Gaviria, en oportunidad del nonagésimo aniversario de Vanguardia Liberal. Quisiéramos oír también voces de rechazo para este descarado privilegio en el Congreso nacional. No es posible callar delante de este nuevo escándalo.

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