Confieso que la expresión que encabeza este espacio periodístico no es mía, sino de una joven adolescente en un lugar publico al oír los titulares de uno de los noticieros que se pasan por la televisión. Su expresión totalmente espontánea obedeció al darse cuenta de la cantidad y calidad de formas delictivas que a diario se registran producto de la capacidad creativa de nuestros delincuentes. Sorprende sobremanera la astucia permanente de la delincuencia para birlar la vigilancia de la Policía y cometer tantos y tan variados delitos. No se escapan a esta acción delictiva ninguna región de Colombia ni menos ninguna comunidad social por modesta que sea. Hasta los más apartados rincones del país llega la mala fe de los delincuentes y hasta allá llega por fortuna la acción de la Policía. Desprevenidamente pareciera que hay más intención de hacer cosas ilegales que actuar conforme a la ley y a las buenas costumbres. No les falta razón a las autoridades y a los académicos cuando propenden por recuperar los valores sociales empezando por las aulas escolares. Lo que generalmente aparece en los noticieros es sin duda una muestra reciclada de lo que ocurre diariamente en el transcurrir normal de las actividades sociales. Así lo dejan ver las encuestas cuando muestran que de cada diez ciudadanos, siete u ocho han sido victimas de la acción delincuencial. Aprovecho esta pequeña anécdota juvenil para solidarizarme con la Policía, por su empeño permanente en neutralizar tantos fenómenos de descomposición social que no terminan de sorprendernos por la riqueza imaginativa y recursiva de sus autores. Sin duda "Pobre Policía" para decirlo con la expresión de la joven que no acaba de atender una refriega en un lugar determinado cuando ya tiene que desplazarse a otro lugar con urgencia para atender otra emergencia, algunas veces por la acción de la naturaleza y en la mayoría de los casos por la acción de los humanos, con el consabido saldo de contusos y heridos. Para tranquilidad de la ciudadanía todavía confiamos en nuestra fuerza pública y ante cualquier percance lo primero que hacemos es llamar a la Policía. Nuestra fuerza pública se ha vuelto protagonista de la mayoría de los noticieros de televisión, por encima de los políticos, que es mucho decir, casi siempre en actitud de ayuda o protección al ciudadano, lo cual nos da una idea de la calidad de las noticias que vemos todos los días y por qué no decirlo, de la orientación de los noticieros. A veces nos acostumbramos tanto a mirar siempre en un solo sentido que nos olvidamos de valorar con criterio equitativo hasta dónde le hemos venido dejando la responsabilidad de nuestra seguridad a una sola institución por eficiente que sea.