sábado 08 de agosto de 2009 - 10:00 AM

Apuntes sobre la carretera San Gil – Charalá - Duitama

En su acostumbrada y bien documentada columna del pasado viernes 31 de julio, el Ing Félix Jaimes Lasprilla nos ilustró técnicamente sobre las características de la nueva concesión de la carretera San Gil - Charalá - Duitama.

Dada la importancia de esta vía en la vida turística del departamento, no quiero dejar pasar la ocasión sin agregar algunos datos adicionales de carácter histórico, que complementan el valor sentimental que tenemos por esta carretera santandereana.

La historia de la ingeniería nos cuenta, que  fue la primera carretera que hizo el departamento de Santander, pues desde finales del siglo XIX, se venía insistiendo en la necesidad de unir a Bucaramanga con la Capital de la República, para lo cual se mejoró el camino de los Santos a Sube y de ahí a San Gil y por ese camino a Charalá, Virolín y Duitama.

En las primeras décadas de siglo XX cuando las carreteras se convirtieron en una prioridad para el desarrollo de las regiones, el departamento de Santander insistió en la construcción de un carreteable por ese mismo camino, y con la mejor intención aprovechó la celebración del primer centenario del fusilamiento de la heroína Antonia Santos Plata el 28 de julio de 1919 oriunda de esa región y solicitó auxilio del Gobierno Nacional para construir el tramo entre San Gil y Charalá con una extensión de 37 kilómetros, carretera que efectivamente se terminó con dicho auxilio en el año de 1928 por un valor de 370.000, es decir a $10.000 el kilómetro.

Aunque no lo recordemos tanto, así se llama este tramo de carretera como testimonio de admiración a una de las heroínas más importantes de la patria.
Posteriormente y cuando el gobierno departamental creó la Secretaría de Obras Públicas en 1924, se invirtieron suficientes recursos para continuar la construcción de dicha carretera por el sitio de Virolín hasta Duitama, dando cumplimiento a ese viejo anhelo de los santandereanos.
Hasta bien entrada la década del cincuenta cuando se terminó completamente la carretera Central del Norte (de Bogotá), pasando por Pescadero, ésta fue la ruta más utilizada para llegar a la capital.

Su variedad de climas y sus bellos paisajes hacían de este viaje una especial oportunidad para admirar nuestra hermosa geografía y alegrar el espíritu.
El turismo nacional se sentirá gratamente recompensado con la habilitación de esta nueva ruta, cuando puedan comprobar que entre Santander y Bogotá existió siempre un camino amable, el mismo que siguió Bolívar en 1828 cuando se fue de Bucaramanga a saber qué decían según sus palabras, los 'sabios de Bogotá'.

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