sábado 15 de mayo de 2010 - 10:00 AM

Centenario y bicentenario

Pocas fiestas tan anunciadas y tan programadas en la historia de nuestra ciudad como las que tuvieron lugar con motivo del primer centenario de nuestra independencia en 1910. Los orígenes de la actual Academia de Historia de Santander se remontan a esa fecha, cuando el gobierno departamental resolvió crear un Centro de Historia encargado de coordinar la conmemoración de este especial acontecimiento.

Las crónicas periodísticas de la época y los números nueve a doce de la revista Lecturas, redactada por la Sociedad Pedagógica de Santander, recogieron en fotos y textos de excelente pluma, todos los detalles de la celebración que comenzó el día 14 de Julio, con un desfile fúnebre para honrar la memoria de las víctimas de la Batalla de Palonegro, pues ese año del Centenario debía ser el de la concordia y de la paz al decir del presidente de la República, el general Ramón González Valencia y el caudillo liberal Rafael Uribe Uribe. Por lo que se puede colegir de la lectura de estas crónicas, parece que no hubo establecimiento educativo ni organización social, sindical o empresarial que no interviniera en los festejos. La semana que duró la celebración fue una semana de siete domingos, como bien la calificó un afortunado cronista. Concluida la tarea, la ciudad quedó estrenando una nueva cara y un nuevo sentimiento patrio, porque todo se volvió cordialidad trabajo y entusiasmo.

Contrasta lo anterior, con la notoria apatía que hemos venido sintiendo con motivo de la celebración del Bicentenario.

En muy pocos círculos de la ciudad y del gobierno tanto departamental como municipal, se habla del tema.

Nuestros jóvenes parecen no tener muy claras las dimensiones de lo ocurrido hace 200 años y la indiferencia por la historia y por toda clase de celebraciones pomposas hace más difícil la coordinación de cualquier festejo con este motivo.

Si la celebración del Centenario se caracterizó por la elegancia, la grandilocuencia de los discursos y la marcialidad de todos los desfiles, es probable que la de ahora sea una muestra casi privada del nuevo sentimiento patrio y un culto a los conceptos modernos de libertad y democracia. Con esta manera de ser de los colombianos de este siglo difícilmente alguna institución se atreverá a proponer programas para el Bicentenario. Y si a lo anterior se le agrega la poca disposición del gobierno con la construcción de obras conmemorativas mucho me temo que el próximo 20 de Julio sea una fiesta totalmente frívola y de poco interés para la gran mayoría de Colombianos. Ojala me equivoque y podamos recuperar en poco tiempo lo que no hemos preparado en dos o tres años.

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