sábado 13 de febrero de 2010 - 10:00 AM

Ciudades de Santander (II)

En nuestro recordatorio relacionado con las ciudades de Santander, llegamos en el comentario anterior hasta las ciudades de Vélez y Pamplona, fundadas como tales con escasos 10 años de diferencia y cuya jurisdicción comprendía, como ya lo anotamos, el territorio que más tarde correspondió al Gran Santander, teniendo como límite natural el Río de Oro de Girón.

Casi una centuria después de la fundación de estas dos ciudades, es decir en 1631, don Francisco Mantilla de los Ríos obtuvo permiso para fundar una tercera ciudad en nuestro territorio con el nombre de Villa de los Caballeros de San Juan Girón. Efectivamente, don Francisco Mantilla fundó la ciudad en la margen izquierda del Río de Oro en un territorio que correspondía a la jurisdicción de Pamplona, razón por la cual los pamploneses interpusieron recurso ante la real audiencia, pues la fundación se había hecho sin permiso de las autoridades de dicha ciudad. Si a lo anterior se le agregan los ataques de los indios y las epidemias, se entiende el por qué esta primera fundación de la ciudad no prosperó tal como hubiera sido el deseo del primer fundador de Girón. Solamente en 1638, otro Francisco Mantilla de los Ríos, venido de España por solicitud de la viuda del anterior, hizo la fundación definitiva en el sitio que actualmente ocupa y en un territorio que correspondía a la jurisdicción de Vélez, que generosamente accedió a partir su territorio para darle jurisdicción a Girón. Cincuenta años más tarde otro grupo de españoles y criollos pudientes, solicitaron permiso ante el Rey y la Real Audiencia para fundar otra ciudad en tierras cercanas al Chicamocha. Cumplidos todos los requisitos que a decir verdad no eran pocos ni baratos, lograron los sangileños la fundación de su ciudad con el nombre de Villa de San Gil y San Cruz de la Nueva Baeza en 1689, también en territorio que correspondía a Vélez, con lo cual su jurisdicción se vio reducida a una tercera parte.

Capítulo aparte merece la fundación de la ciudad del Socorro. La primera lucha de los socorranos fue para que les autorizaran la creación de una parroquia para no tener que convivir con los naturales que estaban asentados muy cerca de su actual territorio en tierras del Cacique Chanchón. Por ser política de la corona española el que los españoles no convivieran con los naturales, se autorizó la erección de una parroquia bajo la advocación de Nuestra Señora del Perpetuo Socorro, en 1683. Como los sangileños lograron su cometido de constituirse en ciudad, los socorranos también intentaron subir de categoría su parroquia, intento que les demoró más de 80 años, pues solo lo lograron en 1771, diez años antes de la revuelta comunera.

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