sábado 21 de noviembre de 2009 - 10:00 AM

Del taxi a Metrolínea

La designación de la ciudad de Bucaramanga como sede de los V Juegos Nacionales para el año de 1941, hizo que nuestra capital, por entonces un pequeño poblado en el buen sentido de la palabra, entrara en un proceso de desarrollo y modernización como nunca antes se había dado.

La coincidencia afortunada de que el presidente de la República fuera el Dr. Eduardo Santos, de origen santandereano, contribuyó grandemente a que se apropiaran los recursos necesarios para la terminación oportuna de todas la obras indispensables para el éxito de los juegos. Entre las obras que se realizaron con este motivo, merecen destacarse, la construcción del Estadio Alfonso López, la construcción del edificio de la Gobernación, el Hotel Bucarica, el edificio más alto para su época, la avenida Eduardo Santos que une la Carrera 27 con el Estadio, la pavimentación de calles y avenidas, y el enlucimiento general de la ciudad la colocó como la ciudad más bonita de Colombia.

El interés que despertó en todo el Departamento este magno acontecimiento y el número de empleos que generó hizo que muchas familias resolvieran venirse definitivamente a vivir aquí en Bucaramanga.

Pasados los juegos, que fueron según los cronistas y columnistas de la época, todo un éxito, la ciudad mantuvo su dinámica social y progresista, hasta el punto de duplicar en casi 10 años su población total al pasar de 50.000 habitantes en 1.938 a más de 100.000 en 1.951.

La construcción de nuevos barrios alejados de su núcleo inicial hizo indispensable la implementación del servicio público de transporte. Aparecieron entonces los primeros buses urbanos pero antes que eso, el servicio de taxi que según cuentan los antiguos usuarios era excelente. Los taxistas al decir de algunos era un gremio que resolvió volverse amigo y protector de la ciudadanía prestando el servicio con una decencia y cordialidad envidiables. Además de transportar a las personas, recogían mercados, cobraban cheques y llevaban los niños al colegio con una dedicación y honradez que muy pronto le dieron a Bucaramanga el título de ser la ciudad más cordial de Colombia.

Ahora que muy pronto tendremos el servicio de transporte masivo conocido como Metrolínea, ojalá se convierta en otra oportunidad para recuperar el sentido de la cordialidad y las buenas costumbres, recordando de alguna manera la tradición heredada de nuestros primeros transportadores públicos. Para el caso de Bucaramanga, el transporte masivo es un paso adelante que tenemos que integrar a los capítulos más amables de nuestra historia regional.

Publicado por
Lea también
Publicidad
Comentarios
Comente con Facebook
Vanguardia Liberal no se hace responsable por las opiniones emitidas en este espacio. Los comentarios que aquí se publican son responsabilidad del usuario que los ha escrito. Vanguardia Liberal se reserva el derecho de eliminar aquellos que utilicen un lenguaje soez, que ataquen a otras personas o sean publicidad de cualquier tipo.
Publicidad
Publicidad
Publicidad
Publicidad
Publicidad