sábado 24 de octubre de 2009 - 10:00 AM

El IX concurso nacional del tiple en Charalá

Hago extensiva a mis distinguidos lectores la cordial invitación que he recibido del maestro Pedro Nel Martínez y del Fondo Mixto de la Cultura del Departamento, para asistir al IX Concurso Nacional del Tiple a realizarse en Charalá a finales del presente mes.

Como en años anteriores, se espera reunir en esta hermosa población Santandereana a los mejores intérpretes de nuestro instrumento nacional. La experiencia ha venido demostrando que la selección de los tiplistas en este certamen nacional, es la mejor carta de presentación para triunfar en otros escenarios tanto colombianos como extranjeros, lo cual habla bien de la calidad artística de todos los concursantes y del buen criterio del jurado encargado de premiar a los mejores.

Con la colaboración de la Sociedad de Mejoras Públicas del Municipio, en esta ocasión se ha venido armando un variado programa con el fin de integrar a toda la ciudadanía para hacer de este evento toda una fiesta alrededor de la cultura, tal como lo contempla la Ordenanza Departamental que creó este concurso en Charalá desde el año 2004, con miras a consolidarlo como un patrimonio de nuestro Departamento.

Durante muchos años creímos con equivocación que el tiple era simplemente un  instrumento armónico, creado para acompañar guabinas y torbellinos y darle forma a las coplas que representan la mejor expresión del sentimiento nacional.

Sin embargo, desde que el maestro Pacho Benavides resolvió interpretar al tiple sus mejores composiciones, hemos venido asistiendo con mucha admiración a la consagración del tiple como instrumento melódico por excelencia.  Con esta nueva categorización del tiple hemos vuelto a sus raíces españolas pues sus orígenes se remontan a las antiguas vihuelas del Siglo XII, con las cuales se entonaban unos cuantos aires del mediodía español.

Después de la revolución de independencia americana, el tiple que ya era un instrumento de arraigo netamente Granadino, irrumpió con éxito en los salones y reuniones más exquisitas de la sociedad bogotana, interesada en reemplazar lo extranjero para darle un toque de autenticidad a la nueva sociedad nacida con el compromiso de defender lo americano.

Pero este compromiso por defender lo nuestro, ciertamente duró muy poco y el tiple regresó así a su lugar de origen, quedándose para siempre al lado de los campesinos y troveros  para acompañar sus mejores tonadas y hacerle coro a las cigarras en las noches de serenata.

Como bien lo dijera el maestro José A. Morales, un tiple y un corazón son los haberes que tiene Santander para proyectarse culturalmente.

Del folclor santandereano esta copla relacionada con el tiple 'Este tiple ya no suena// porque tiene cucarachas// la vergüenza no me deja// darle un beso a las muchachas.//'.

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