sábado 23 de marzo de 2019 - 12:00 AM

Liderazgo joven

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Columna de
Alfonso Marín

Es posible que las primeras décadas de este siglo XXI sea considerada en la historia como el periodo donde aparecieron en la escena pública los líderes más jóvenes. Cada día nos sorprendemos más porque los jóvenes se involucran con mayor cuidado en los problemas del mundo y deciden participar con la intención de que las cosas mejoren. Ese es el caso de la niña de escasos 16 años oriunda de Suecia Greta Thunberg, que se ha convertido en el nuevo símbolo de la lucha contra el cambio climático y de una movilización juvenil que cuestiona a los políticos y al sistema por la destrucción del planeta. Según la describen algunos su aspecto bonachón y tono tranquilo contrastan con la firmeza y la solidez de sus palabras. Su éxito no cabe duda se debe a que escogió para su protesta la inoperancia de la clase política mundial para adoptar medidas, que de verdad generen un cambio. Ante los problemas tan graves como los que se avecinan con el cambio climático, el único camino posible es tomar medidas urgentes en procura de disminuir sus trágicas consecuencias, cuestión que no se aprecia o no se le da la importancia que tiene. Definitivamente la intemperancia de los jóvenes no admite la parsimonia de los políticos y las cumbres decenales por el cambio climático, que casi nunca logran resultados en el corto plazo. Como aseguran los expertos la tierra sufre por la complicidad de todos y no se vislumbran los remedios. Aquí en Colombia por ejemplo en vez de disminuir el número de hectáreas deforestadas aumentaron notoriamente en el último año. Este panorama desolador en todas partes hará sin duda, que cada vez más aparezcan niños y jóvenes urgiendo a los políticos para que hagan algo. Con un discurso amigable con el medio ambiente llego a la presidencia de Francia Emmanuel Macron con tan solo 38 años, y seguramente seguirán llegando jóvenes a las presidencias de los distintos países pensando con el deseo de que desde allí pueden hacer realidad su sueño de disfrutar de un mundo mejor. Confiamos en su buena intención y ojalá logren en conjunto lo que no han podido hacer las voces solitarias de los ecologistas, que claman en el desierto, sin que nadie se percate de sus palabras, pronunciadas con la virtud que tienen las buenas intenciones.

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