sábado 16 de marzo de 2019 - 12:00 AM

Mercado por internet

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Columna de
Alfonso Marín

No es aventurado decir que la mayoría, por no decir que todos los pueblos del mundo se formaron como núcleo urbano alrededor de una iglesia y de una plaza común, que se utilizaba periódicamente como sitio de mercado. Las crónicas más antiguas dan fe del comportamiento ciudadano en estos dos lugares en los cuales se formaba la cultura y las costumbres de cada sociedad particular. Aunque tuvieran alguna similitud aparente, según los sociólogos todas las plazas de mercado son diferentes, en su olor en su estilo y en su comportamiento sicológico como unidad abierta para todos sus visitantes. El antropólogo Álvaro Chávez, estudioso de las comunidades urbanas asegura en alguno de sus libros que cualquier estudio o análisis de una comunidad estará incompleto, si no se incluyen las variables de comportamiento de sus habitantes en la plaza de mercado. La historia patria nuestra y de muchos países está llena de acontecimientos realizados justamente el día de mercado. Valgan como ejemplo el 20 de julio de 1810, viernes día de mercado en Santafé y el 16 de marzo de 1781, jueves día de mercado en el Socorro. Como el mercado semanal es básicamente un encuentro de comerciantes, había necesidad de hacerlos coincidir en distintos lugares y para ello era indispensable facilitarle su desplazamiento de un lugar a otro, razón que explica que el día de mercado en cada municipio o parroquia se realice en días diferentes.

Estos comentarios como consecuencia de las últimas estadísticas según las cuales se viene imponiendo la costumbre de hacer mercado por internet, en detrimento de una tradición tan bonita como es la de salir a mercar a la plaza o al supermercado más cercano. El día de mercado en un pueblo es sin duda un día de fiesta. Es una reunión amable que no necesita invitación y a la cual todos van con alegría y con el deseo sincero de compartir gustos y comentarios de esquina. Admirar la abundancia de la naturaleza reflejada en los frutos de pan coger nos devuelve el optimismo y nos hace querer más lo nuestro. El día de mercado es sinónimo de actividad en todos los negocios, porque todo es posible, porque hay dinero y todos los protagonistas están presentes y deseosos de hacer algo nuevo y productivo. Ojalá las nuevas generaciones no se pierdan este gusto milenario de comprar en medio de la abundancia y el bullicio que tienen las plazas de mercado.

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