sábado 06 de abril de 2019 - 12:00 AM

Remembranzas

Doy gracias por mis seres queridos, mi profesión, la tierra donde nací y he vivido.
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Columna de
Alfonso Marín

Quiero aprovechar este espacio para compartir con mis amables lectores unos apartes de las palabras que pronuncie en Charalá hace 18 años con motivo del homenaje a mi vida y a mi obra, que me hizo el Concejo, encabezado por Gustavo Pinzón, al otorgarme “La orden al mérito José Antonio Galán”. Acompañado y rodeado de toda mi familia, de mis más cercanos amigos. Me enseñaron que la herencia que perdura es la de los principios morales. Por eso “entre mi alma y mi deber no encuentro diferencia”. Tuve la fortuna de nacer en un hogar inmaculado, donde nos formaron dentro de las normas de los derechos humanos, con obediencia al principio cristiano de “amar al prójimo como a sí mismo”, aprendí que el hombre no es más que lo que la educación da de él. Todos los días doy gracias a Dios por los favores recibidos: mis seres queridos, mi profesión, mi trabajo, la tierra donde nací y he vivido, su gente y la belleza de sus paisajes, porque “la naturaleza es el trono exterior de la magnificencia divina”.

La escuela de Charalá donde me dieron las primeras lecciones del saber, luego el Colegio San José de Guanentá de los hermanos cristianos donde recibí el título de bachiller y comprendí que “es más importante lo que el maestro es que lo que enseña”. El título de Doctor en Derecho y Ciencias Sociales me lo otorgó la Universidad Externado de Colombia. El concepto dado por mi Presidente de Tesis, Magistrado Luis Felipe Latorre, constituye el más grande galardón a mis estudios universitarios, por eso rompo la modestia personal para compartir con ustedes, apartes de él:

“Estimado Señor Rector: Hacía mucho tiempo no tenía yo, en la tarea de examinar Tesis de Grado, una satisfacción igual a la que me ha ofrecido la elaborada por el distinguido alumno de ese ilustre plantel, señor Alfonso Marín Morales, sobre el tema de ‘Paternidad y Filiación’. “En verdad declaro que no se sabe cuál es el aspecto que en él reclama el mayor elogio: si el contenido de fondo, sesudo, sustancioso y variado, o el estilo que se destaca por su corrección, nitidez, claridad y tono afirmativo y categórico, índice de la preparación del autor, de sus convicciones sinceras y del dominio de la cuestión”. Recién graduado llegué al Socorro donde había sido nombrado interinamente Fiscal del Juzgado Segundo Superior. Allí tuve que presenciar lo que es el horror de la violencia, el 9 de abril. Estuve en Buenos Aires un año, en calidad de becario de su gobierno, para estudiar Derecho Social en la Universidad Nacional.

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