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Alvaro Beltran Pinzón
Lunes 04 de marzo de 2013 - 12:00 AM

La incierta coyuntura presidencial

Publicado por: Alvaro Beltran Pinzón

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Un prematuro sol parece proyectarse sobre la espalda del presidente Santos a la luz de las encuestas de opinión, que ya marcan un descenso inquietante en la calificación de su gobierno y que han llevado a los colombianos a creer, en forma mayoritaria, que el país no va por buen camino. Con seguridad han pesado mucho la adversa decisión del Tribunal de La Haya y el escepticismo frente a los diálogos de paz.

En el caso del fallo por el diferendo limítrofe con Nicaragua se palpó un manejo dubitativo y se percibieron mensajes encontrados, los cuales hicieron que, poco a poco la responsabilidad de este desastre jurídico fuera recayendo en sus hombros, aunque evidentemente es el menos culpable de los últimos mandatarios.

En el proceso de La Habana, después de adelantar con guante de seda las conversaciones preliminares, se dio paso a una etapa que si bien mantiene características de discreción, no ha podido sustraerse de la presencia mediática. La locuacidad de los guerrilleros, acompañada de la continuidad de sus acciones delincuenciales, y el discurso ambivalente del Alto Gobierno cuando el
Ministro de Defensa no ahorra apelativos despectivos hacia los interlocutores, han terminado por minar desde sus entrañas mismas, esta iniciativa.

Es incomprensible que acciones de clara reivindicación social como la Ley de Reparación de Víctimas, la restitución de tierras o la promoción de vivienda sin costo, no hayan significado reconocimiento más sólido. Ahora, con el temprano alistamiento para los próximos debates electorales, le resultará más difícil al Presidente el reagrupamiento de sus fuerzas políticas para asumir una posición decidida que haga posible el trámite de importantes reformas de gran calado,  hoy represadas, que darían suficiente base para la revitalización de su imagen.

Se reduce así su margen de maniobra a dar un vuelco a su eficiencia ejecutora, para sacar adelante todos los programas que se cumplen a media marcha, aunque también es muy probable que opte por la tentación de caer en la repartición de favores y prebendas para asegurar su reelección.

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