lunes 19 de agosto de 2019 - 12:00 AM

Adiós al amigo

Según Gaona, con la serie audiovisual pretende “poner de
relieve, las coincidencias históricas, la sensación del eterno retorno de enfrentamientos
políticos
en nuestro país...

Dentro de la excelente programación que ha puesto en marcha el Teatro Santander cabe resaltar la presentación inaugural, a manera de cine concierto, de la serie Adiós al amigo, el nuevo trabajo del director güepsano Iván David Gaona. El guion, referido a la finalización de la Guerra de los mil días, es representado casi en su totalidad por actores locales y cuenta con la partitura sonora compuesta por Edson Velandia que, para la ocasión, fue ejecutada en vivo por la Banda de Piedecuesta. De esta forma, el Teatro cumple con el objetivo de servir de escenario para promover y destacar el talento creativo de los santandereanos.

La narración fílmica se centra en la peripecia de un soldado liberal que, una vez culminada la confrontación, se salva de ser fusilado por sus antiguos compañeros, queda a la deriva y solo atina a emprender la búsqueda de su hermano, militante en las huestes enemigas, para compartirle la buena nueva de que su esposa está próxima a dar a luz. Consigue como camarada para su periplo a un fotógrafo, igualmente desorientado, a quien anima a acometer la travesía para encontrar al responsable de la muerte de su padre y cobrar venganza.

Según Gaona, con la serie audiovisual pretende “poner de relieve, las coincidencias históricas, la sensación del eterno retorno de enfrentamientos políticos en nuestro país y la posibilidad de discutir los problemas contemporáneos a partir de la revisión de la memoria. Estos fueron los puntos de partida personales y de fundamento para la escritura y producción del relato”.

La fotografía destaca la belleza del Cañón del Chicamocha y la música se inspiró en las creaciones del onzagueño Temístocles Carreño, notable compositor y director de la Banda Departamental, autor de la célebre marcha Palonegro y de otras piezas interpretadas en los combates, por tiplistas y trompetistas, con el paso del redoblante. La sinrazón de las guerras se ve reflejada en el verso de su canción: “Una piedra dijo así/ Ay que triste que es mi suerte/ Ni se me acaba la vida/ Ni se me acaba la muerte.”

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