lunes 20 de julio de 2020 - 12:00 AM

Alistamiento electoral

En esta oportunidad, la contienda va a estar especialmente influenciada por el tamaño de la crisis resultante de la pandemia que soportamos
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Se inicia hoy la legislatura que corresponde a la segunda mitad del periodo de los actuales congresistas. Aunque cada vez es menos llamativo ocuparse de hacer balances sobre su gestión, se hace inevitable consignar la sensación de que ha sido muy pobre el trabajo desarrollado en los dos años pasados y no es fácil rescatar algo memorable de sus sesiones.

El quehacer parlamentario ha perdido interés para el común de los ciudadanos, al constatar que su desempeño está limitado a la mecánica de conformar unas mayorías alrededor del Ejecutivo, principal propulsor de la consolidación de micropoderes regionales, congregadas al amparo de prebendas, burocracia y contrataciones. El bloque así constituido actúa cual aplanadora que da aprobación sistemática a los proyectos gubernamentales; sus integrantes, en porción significativa, han renunciado a su autonomía e iniciativa, mientras que las posibilidades de acción para quienes quedan por fuera de la coalición son escasas.

Al aproximarse las fechas electorales adquiere visibilidad el Congreso, por cuanto allí es donde se reagrupan fuerzas y se arman alianzas, como sucederá ahora, de cara al 2022, cuando se efectuarán consultas partidistas y se elegirán senadores, representantes y presidente. De esta manera, se da sustento a la arraigada creencia de que la democracia se reduce a hacerse presente en los certámenes comiciales.

En esta oportunidad, la contienda va a estar especialmente influenciada por el tamaño de la crisis resultante de la pandemia que soportamos. La confrontación central se dará entre las representaciones políticas amigas del Gobierno y las fracciones antiestablecimiento. Unos y otros buscarán exacerbar pasiones y odios que fundirán al país en otra dolorosa polarización. Esta envolvente dinámica que enrarece el ambiente, sumada al desempleo, la pobreza y los desafueros de la función pública, propiciará la irrupción de figuras alternativas, más moderadas, cuyo reto será conseguir unidad de convocatoria para no perecer en el intento.

Bajo este panorama arranca en forma virtual la segunda fase del ejercicio legislativo, que deberá entusiasmar la atención nacional para lograr una copiosa presencia en las urnas, con la que, a su vez, se legalizan los procederes y vicios que han pervertido nuestra democracia.

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