lunes 04 de enero de 2010 - 10:00 AM

Año Nuevo, ¿vida nueva?

La curiosidad de atisbar el futuro, es propia de estos comienzos de año. Horóscopos y vaticinios de toda índole están en el orden del día como referencia para los aficionados a la futurología popular. En otros tiempos, y dada la importancia de la cultura rural, las cabañuelas orientaban las predicciones sobre expectativas climáticas, pero el proceso de urbanización que ha vivido la sociedad colombiana, ha marginado esta referencia, sin olvidar que el efecto distorsionador provocado por los cambios ambientales impide sustentar algún vaticinio confiable. Este tema se inscribe dentro de las preocupaciones centrales de este año, dados los pobres resultados de la conferencia de Copenhague, Dinamarca.

Surge ahora en esta inquietud previsiva, el olfato y ojo avizor de quienes no miran al zodíaco o al comportamiento climático, sino a las tendencias sociales y políticas para vislumbrar en sus dinámicas las posibles situaciones que nos esperan en el 2010 y, por qué no, para la década que también tiene su comienzo en este año.

'Que el 2010 nos coja confesados', advierte María Isabel Rueda, para dar pábulo a un pesimismo latente, motivado seguramente en consideraciones tales como, el vaticinio de un posible guarismo del 15% en la tasa de desempleo, la creciente inseguridad urbana, la apreciación según la cual llegó la hora de darle un giro a la seguridad democrática ó el incierto despegue económico, con lo cual podríamos concluir que la cosa no pinta del mejor modo.

Estas incertidumbres se ven potenciadas por la indefinición del tema del referendo, cuya dilación ha paralizado la vida política a la espera de que se resuelva el dilema del alma presidencial, y cuyos efectos –tácticos o no- ya han asomado al abismo a políticos y partidos que, frente a esta situación crítica, han puesto en evidencia su falta de resolución y de capacidad para construir un espacio de alternativa creíble.

Por otra parte, el pretendido avance de un cambio en la geopolítica regional con epicentro en Venezuela, a cuya expectativa se suma el recrudecimiento de las acciones despiadadas de las Farc, contribuyen por igual al incremento de la opción reeleccionista de Uribe quien, con su parsimoniosa y astuta capacidad política, también debe estar tejiendo sus particulares cábalas para este crucial año.

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