lunes 08 de julio de 2019 - 12:00 AM

De nunca acabar

Las razones que generan la congestión en la mal llamada autopista Bucaramanga-Floridablanca-Piedecuesta nunca acabarán.

Las razones que generan la congestión en la mal llamada autopista Bucaramanga-Floridablanca-Piedecuesta nunca acabarán, puesto que no se previó que sería la arteria principal de una pujante ciudad. De manera sintomática, en su recorrido se delata la forma desordenada y caótica como ha tenido ocurrencia el desarrollo urbano de toda el área metropolitana.

A los tropiezos ocasionados con la implantación del sistema Metrolínea, le sucedieron los derivados de la acertada ampliación del tercer carril que, después de un lustro de actividad, permanece inacabada, porque están pendientes algunas obras complementarias y la corrección de la capa de rodadura. Su construcción fue contratada por la Gobernación y la interventoría por el municipio de Bucaramanga.

En el sector de Cañaveral es relevante la infortunada ubicación del Centro Comercial. La paralela TCC-Molinos, ejecutada por el Invías, luego de cinco prórrogas aún no se termina y se percibe muy forzada, debido a la estrechez impuesta por la limitada adquisición de predios colindantes. La ampliación del intercambiador de Floridablanca, iniciativa conjunta de la Alcaldía y de la Gobernación, avanza en forma tortuosa, con escaso personal laborando, y quedará inconclusa hasta tanto se recupere la media calzada que se tomó Metrolínea para la edificación del abandonado portal PQP.

En la zona de Menzuly convergen difíciles características geológicas y el inconveniente diseño del puente de Ruitoque. Además, la Agencia Nacional de Infraestructura continúa empeñada en perpetuar el indeseable tráfico de vehículos pesados, al empalmar allí la conectante de la vía Bucaramanga-Pamplona. Ahora se anuncia la ejecución del necesario intercambiador de Guatiguará, por parte de la Alcaldía de Piedecuesta y la Gobernación, en cuyo trazado se contempla una absurda bifurcación por cuenta de las construcciones ilegales levantadas en la confluencia de las zonas viales de la autopista y la carretera antigua.

Estas circunstancias aleatorias son indicativas de políticas ineficaces, de imprevisión y ausencia de coordinación, que impiden el buen suceso de un desarrollo que debiera ser ejemplar. Temática insustituible en el debate electoral ya en curso, que demanda una visionaria reflexión al albergar el más representativo conglomerado poblacional de la región.

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