lunes 06 de enero de 2020 - 12:00 AM

El Carrasco

El cerramiento de El Carrasco debe verse como una oportunidad para mejorar las condiciones ambientales de
la región y constituye ocasión especial para que los alcaldes afronten el problema con decisión.
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Con gran despliegue, este diario tituló el viernes anterior “¿Cerrarán El Carrasco pasado mañana?”, dando cuenta, con signo interrogatorio, de la determinación tomada por el Juzgado 15 Administrativo de Bucaramanga en diciembre de 2019, con el propósito de prevenir un desastre de igual o mayor magnitud al registrado por el deslizamiento del 3 de octubre de 2018. Es la cuarta vez que se ordena el cierre del basurero, y al momento de escribir esta columna se desconoce si se hizo efectiva la providencia.

Paralelamente el ingeniero Jaime Suárez Díaz, de respetada trayectoria en aspectos geotécnicos, ha escrito un artículo en el que relata la historia y la incertidumbre que se ha vivido con este relleno sanitario con posterioridad a 1985, cuando el ingeniero Gustavo Galvis Hernández, gerente de las Empresas Públicas de Bucaramanga, acogió este sitio como ideal para depositar las basuras, según recomendación de una firma canadiense.

La serie de órdenes de clausura han sido emanadas desde 2004 por entidades ambientales y judiciales, atendiendo al uso inadecuado que se ha hecho en su disposición, mientras que las diferentes administraciones municipales han optado, de manera recurrente, por la declaratoria de emergencia sanitaria para mantenerlo en funcionamiento.

Suárez Díaz estima que no será posible descargar más basuras después de mayo de 2021 sin correr el riesgo de un colapso con carácter de catástrofe. Además, anota que la generación de energía a partir de desechos orgánicos, a la cual le apuntó obstinadamente el anterior alcalde de Bucaramanga, es un proceso que no es viable por su alto costo. La solución está por la vía de la disminución de la producción de residuos sólidos y el fomento de la cultura del reciclaje, aunque, de todas formas, es imprescindible encontrar un nuevo lugar de depósito.

El cerramiento de El Carrasco debe verse como una oportunidad para mejorar las condiciones ambientales de la región y constituye ocasión especial para que los alcaldes afronten el problema con decisión. Como positiva se registra la convocatoria hecha por el Gobernador de Santander a las 16 autoridades municipales involucradas, para buscar una respuesta a largo plazo.

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