lunes 01 de febrero de 2021 - 12:00 AM

El momento de las mujeres

El manejo de esta crisis con criterio propio, capacidad de acción, sensibilidad y sentido previsivo, da fe del ámbito renovador que las mujeres ejemplifican y de su justificado ascenso a los más altos espacios de poder.
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No puede atribuirse al azar o a la simple coincidencia el hecho de que 7 de los 12 países con mejor desempeño en la atención de la pandemia estén gobernados por mujeres; más aún, cuando solo en 10 de los 193 Estados que conforman el sistema geopolítico, es decir el 5%, ostentan los cargos de presidenta o primera ministra.

Si bien Ángela Merkel ha sido reconocida universalmente como una líder de especiales características y calidades que la erigen en la figura más respetada de la política mundial en lo corrido del siglo XXI, no es posible ignorar las ejecutorias de Jacinda Ardern en Nueva Zelanda; Tsai Ing-wen en Taiwan; Katrín Jakobsdóttir en Islandia; Sanna Marin en Finlandia; Erna Solberg de Noruega, y Mette Frederiksen en Dinamarca.

Sus estrategias no obedecieron a un mismo patrón y han tenido éxito aplicando diferentes metodologías y conceptos. Merkel fijó su objetivo en que los alemanes adquirieran conciencia de que estaban ante la dificultad más grave vivida por su país luego de la Segunda Guerra Mundial y por esta vía logró conquistar el apoyo ciudadano. En Islandia se apeló a la práctica de pruebas COVID-19 en forma casi universal y se optó por el confinamiento selectivo. En Finlandia las medidas de control se difundieron a través de los denominados “influencers” atendiendo la condición “milennial” de la mandataria. En Noruega, la Primera Ministra enfocó sus esfuerzos a conseguir, mediante comunicación fluida con los niños, que fueran los menores quienes interesaran a sus padres en la observancia de los cuidados.

Además del bajo número de contagios y de muertes que, por sí solos, dan cuenta de la eficiencia en la gestión, debe destacarse la gran confianza popular que han despertado sus gobiernos, al igual que sus extraordinarias dotes para tomar novedosas decisiones bajo presión y abordar la inmediata ejecución, apelando a mensajes empáticos, transparentes y claros.

El manejo de esta crisis con criterio propio, capacidad de acción, sensibilidad y sentido previsivo, da fe del ámbito renovador que las mujeres ejemplifican y de su justificado ascenso a los más altos espacios de poder.

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