lunes 10 de agosto de 2009 - 10:00 AM

El premio a una vocación

En el acto de recepción del premio Rómulo Gallegos de Literatura, por su novela ‘El país de la canela’, el escritor William Ospina pronunció su discurso titulado: El elogio de las causas, en el que da cuenta de su ya largo trabajo de indagación sobre la condición de América y su proyección continental.

Muchos años de estudios anteceden este reconocimiento, desde cuando se formuló la pregunta 'quién soy como colombiano' en su primer libro de poemas: El país del Viento, escrito con el propósito de despertar conciencia de un pasado más hondo y complejo; inquietud que enriqueció con la lectura de las 'Elegías de varones ilustres de Indias' de Don Juan de Castellanos, referencia capital para su trabajo ensayístico Auroras de Sangre y de la trilogía de novelas: Ursúa, El país de la canela y La serpiente sin ojos, de próxima aparición.

Los hechos de la conquista española han sido su soporte para descifrar lo que significó la intromisión de la cultura europea en el nuevo mundo, a partir del idioma que en su desarrollo se transformó en el Español de América; lengua mestiza como sus habitantes, de cuya condición se precia al decir 'basta visitar una comunidad nativa para entender que no soy indígena pero me basta visitar a Europa para saber que no soy europeo'.

Vienen bien sus juiciosas reflexiones, a propósito de la celebración del Bicentenario, cuando anota que sería triste que a estas alturas le siguiéramos pasando cuentas de cobro a España y a Europa por los hechos de la Conquista, pues supondría un desconocimiento imperdonable de la grandeza y las hazañas de los constructores de nuestras patrias. 'Lo que ahora tenemos que responder es qué hemos hecho y qué hemos dejado de hacer con nuestra América, en estos dos siglos de vida independiente. Ya podemos mirar la historia universal y la historia de España, y la historia de América y decirnos, con amor, como el poeta: Se precisaron todas esas cosas para que nuestras manos se encontraran'.

Gran anhelo éste de unidad continental, que le propone Ospina a América y que se ha dilapidado tantas veces por ambiciones e intransigencias políticas que no lo han dejado prosperar.

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