lunes 17 de junio de 2019 - 12:00 AM

En modo confusión

Ahora se conoce la iniciativa de convocar un referendo para derogar la JEP y revocar el mandato de los magistrados de las altas cortes

Esta es la expresión que mejor se acomoda a la problemática situación que vive el país, y que no parece encontrar los liderazgos que se requieren, ni el norte por donde avanzar con alguna certeza.

Lo que sí es claro, es la obstinación de poner obstáculos y remarcar la sensación de desbarajuste que se palpa en diferentes ámbitos de la vida nacional, por parte de quienes se apartan de su misión como responsables de aportar luces que ayuden a solucionar las complicaciones que se soportan.

Preocupa cómo los episodios derivados de controvertidas decisiones judiciales se descalifican, tergiversan y se les da alcances insospechados, que solamente contribuyen a generar zozobra. Ahora, se conoce la iniciativa de convocar un referendo para derogar la JEP y revocar el mandato de los magistrados de las altas cortes. Para ello se debe observar un proceso de incierto tránsito que, sin embargo, se promueve con el atractivo señuelo de que con solo firmar se lograrán las reformas propuestas. Nada más engañoso pero que cumple con el objetivo, manifestado en la W Radio por el expresidente Uribe, de salir a la calle a crear malestar porque la gente está verraca y a impulsar el Estado de opinión.

Posiciones como esta, difícil de asimilar por tratarse del Gobierno y de su partido, se ve agravada con la falta de sindéresis en las demás agrupaciones políticas, llámense independientes o de oposición, cuyas erráticas actuaciones son producto de la ansiedad para capitalizar yerros o imprevisiones y muchas veces adoptan estrategias y posturas, sin la rigurosidad debida, para ponerse a salvo de las profundas divisiones e inconsistencias que albergan en su interior.

Si bien este estado de cosas ha dado lugar a la sostenida respuesta de un humor crítico propio de caricaturistas, resulta inquietante que continuará estimulando polarizaciones estériles y mostrará sus efectos en los comicios regionales programados para el mes de octubre, cuando se harán visibles, además, las ambiciones personales y de clanes, y también las empresas electorales.

Vale la pena recordar el viejo adagio popular según el cual “en río revuelto ganancia de pescadores”.

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