lunes 03 de agosto de 2020 - 12:00 AM

Foro oportuno

Destacable la presencia de muchas caras jóvenes que se apuntan como el relevo para remontar el individualismo, las mezquindades y la falta de liderazgo.
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El foro convocado por Vanguardia para analizar las posibilidades de desarrollo, empleo y crecimiento económico de Santander, en su primera parte, se cumplió el pasado martes. Destacable la presencia de muchas caras jóvenes que se apuntan como el relevo para remontar el individualismo, las mezquindades y la falta de liderazgo que, por generaciones, han impedido establecer una agenda permanente de propósitos comunes. El receso obligado de la pandemia debe significar el reacondicionamiento de metas, procedimientos y oportunidades.

Mientras que los líderes gremiales identificaron falencias en productividad, imputables a una deficiente infraestructura de transporte, el Gobernador dio cuenta de lo que podría calificarse como un ambicioso plan que incluye inversiones en varias de las vías que han merecido el sempiterno reclamo santandereano. Sin embargo, despierta cierta preocupación la estrategia acogida por el mandatario para completar la interrumpida Ruta del Sol II, en el sector que cruza nuestro territorio, y acometer la doble calzada San Gil-Bucaramanga, junto con las variantes de San Gil, Socorro y Oiba. Conseguir la cesión del recaudo de los peajes que administra Invías y, con estos recursos, comprometer al Departamento a llevar a cabo estos proyectos viales parece una decisión temeraria.

Es comprensible que esta iniciativa sea atractiva para el Gobierno Nacional y que esté buscando replicarla en otras regiones. Con ocasión del deslizamiento ocurrido en Piedecuesta, en marzo pasado, hicimos referencia al fracaso para otorgar por concesión la carretera Bucaramanga-Bogotá al no alcanzar el equilibrio económico. El Gobernador asigna este hecho a los altos salarios que los concesionarios pagan a sus empleados y cree que utilizando a Idesan, como entidad ejecutora, se obviará dicha circunstancia.

Los túneles, viaductos y demás obras de alta ingeniería que demandan estas autopistas deben ser de excelentes especificaciones y requieren cuantiosa y coordinada inversión. Es imprescindible que una determinación tan trascendental esté soportada en estudios de factibilidad confiables.

Las dificultades económicas por las que atravesamos no deben conducirnos a aceptar unos fondos limitados provenientes de los peajes, que solo permiten adelantar mantenimiento y construcciones menores, y, sin salvaguardias, liberar a la Nación de una deuda histórica con nuestra comarca

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