lunes 05 de agosto de 2019 - 12:00 AM

La buena hora del deporte

El descollante desempeño obtenido en los distintos escenarios del mundo es el reflejo del esfuerzo de destacados compatriotas.

Con las victorias de Egan Bernal en el Tour de France, la carrera más emblemática del ciclismo, y de Robert Farah y Sebastián Cabal en el abierto de tenis de Wimbledon, el más antiguo y prestigioso, se rubrica el buen momento que vive el deporte nacional. Estos éxitos se suman a los conseguidos por otros brillantes exponentes, entre los cuales podemos mencionar a Mariana Pajón, Caterine Ibargüen, Nairo Quintana, Rigoberto Urán, James Rodríguez, Falcao García y una ya larga lista de atletas que han sobresalido en las más variadas modalidades, tal como se está registrando en los Juegos Panamericanos de Lima.

El descollante desempeño obtenido en los distintos escenarios del mundo es el reflejo del esfuerzo de destacados compatriotas que, gracias a su férrea disciplina, vocación y talento, han podido dar cabal respuesta a las exigencias de la alta competición y representan un valioso legado de superación y estímulo para las juventudes.

Entre tanta desorientación pública, cuando simultáneamente se crea el Ministerio del Deporte, se reducen los recursos a esta actividad en el Presupuesto que el Gobierno ha sometido a consideración del Congreso para la próxima vigencia y se otorga la máxima condecoración nacional al ciclista Bernal, caen muy bien los triunfos de nuestros atletas que -más allá de los referentes simbólicos que rozan los fueros de las idolatrías modernas- se inscriben como ejemplo de comportamiento social que denota el empeño y voluntad para llevar a feliz término metas y propósitos. Es el cumplimiento de las promesas implícitas en el adagio latino, según el cual nada es difícil para el que quiere.

Adenda: las obras del intercambiador PQP en Floridablanca siguen desarrollándose con gran lentitud, prolongando el embotellamiento en el tráfico de la vía Piedecuesta-Bucaramanga. En el proyectado puente peatonal unos pocos trabajadores se dedican a levantar el desproporcionado apoyo occidental, mientras que la formaleta que se extendió permanece abandonada, sin darle continuidad a las labores que permitan una pronta culminación del tablero central. En redes sociales comentan que se trata de una “operación tortuga” del contratista para forzar una adición presupuestal.

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