lunes 07 de octubre de 2019 - 12:00 AM

La comedia de las equivocaciones

Recorrido sorprendente que suscita angustia por la suerte de nuestro país y que le lleva a consignar, a manera de moraleja: “Aquí nada es serio para bien y para mal”.
Escuchar este artículo

Hace unos días comentábamos en este espacio la aparición del libro de Ricardo Silva Romero, titulado Historia de la locura en Colombia, en el cual recopila 200 columnas de opinión publicadas en los últimos 10 años. Recorrido sorprendente que suscita angustia por la suerte de nuestro país y que le lleva a consignar, a manera de moraleja: “Aquí nada es serio para bien y para mal”.

No le falta razón al escritor. Cuando aún no se había digerido el fiasco del presidente Duque en la ONU, al presentar fotografías que no correspondían para sustentar la denuncia contra el Presidente venezolano por encubrir a guerrilleros colombianos en su territorio, y que produjo el retiro del Jefe de Inteligencia Militar, ocurre la pintoresca fuga de Aída Merlano, un hecho que ha despertado todo tipo de burlas y derivó en la remoción de tres funcionarios de mediano rango.

En la ya larga lista de despropósitos no es posible olvidar el sainete Santrich, que acaparó la atención general por varios meses; involucró a organismos de primer orden como la Corte Suprema de Justicia, la Fiscalía General de la Nación, la Justicia Especial para la Paz y los organismos de seguridad nacional, y terminó con la huida del invidente y la renuncia del Fiscal. También es inevitable recordar la inocencia, casi pueril, al pensar que con un concierto en la frontera se podría precipitar la caída del régimen de Maduro; iniciativa que ahora se ha visto salpicada con las evidencias de gestiones impropias e indignas a las que se apeló para hacer posible la presencia del señor Guaidó en Colombia.

Bien es sabido que en ocasiones resulta saludable esa reserva de risa de la que dispone toda sociedad civilizada para mirar con lucidez irónica, con inteligencia crítica e, incluso, con la sátira del sarcasmo, las salidas en falso de líderes y funcionarios, si no fuera porque dichas actuaciones del Gobierno y de las instituciones se sitúan en terrenos que lindan con una peligrosa pérdida de la credibilidad, que es premisa básica para la prevalencia del Estado.

Otras columnas
Comentarios
Comente con Facebook
Vanguardia no se hace responsable por las opiniones emitidas en este espacio. Los comentarios que aquí se publican son responsabilidad del usuario que los ha escrito. Vanguardia se reserva el derecho de eliminar aquellos que utilicen un lenguaje soez, que ataquen a otras personas o sean publicidad de cualquier tipo.
Publicidad
Publicidad
Publicidad
Publicidad