lunes 16 de octubre de 2023 - 12:00 AM

Alvaro Beltran Pinzón

Las predicciones económicas

Aunque siempre se ha dicho que es más fácil ser historiador que profeta en asuntos económicos, han tenido especial connotación los imaginarios de ocurrencia de factores y condiciones que reflejan la vida de los ciudadanos. Cifras portadoras de incertidumbre o de confianza que también constituyen poderosos determinantes de su evolución. Precisamente ahora, cuando estamos en los últimos meses de 2023, abundan las explicaciones para las predicciones que no se cumplieron y los vaticinios para 2024.

Ocupan sitial preponderante las especulaciones en torno al comportamiento del cambio del peso frente al dólar, el incremento del PIB, los estimativos de desempleo e informalidad, los linderos de la pobreza, el costo del dinero y, sobre todo, el índice de inflación que, con razón, se ha considerado como el factor de más alta incidencia en la canasta familiar, y cuyo control le asignó la Constitución de 1991 a la Junta Directiva del Banco de la República; instancia que ha conservado saludable condición de independencia y seriedad.

Es muy probable que la economía, durante el año que está por finalizar, arroje un guarismo mediocre de crecimiento de aproximadamente 1.1 %, aceptable a la luz del contexto mundial, y que la inflación mantenga niveles indeseados. Si no se reducen las preocupantes cotas de los déficits fiscal y en cuenta corriente persistirá el encarecimiento de la deuda pública, se dificultará la caída del brote alcista y continuarán el círculo vicioso de las altas tasas de interés y el desaliento a la inversión.

El equipo económico del gobierno no expresa posición unificada frente a la observancia de la regla fiscal, aunque se advierte que el gasto de la administración central desbordará el mayor recaudo tributario y alcanzará montos históricos en 2024.

El propósito redistributivo legítimo que ha pregonado el ejecutivo no se ha podido compaginar con una proyección sólida de estímulo a la producción, a pesar de que en el Plan Nacional de Desarrollo se consigna la creación de riqueza como requisito indispensable para lograr ese anhelo. Así las cosas, la incertidumbre seguirá marcando el devenir económico del país y los principales indicadores seguirán presentando notable volatilidad.

Este artículo obedece a la opinión del columnista. Vanguardia no responde por los puntos de vista que allí se expresen.
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