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Alvaro Beltran Pinzón
Domingo 21 de enero de 2024 - 12:00 PM

Los riesgos para América Latina

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El Centro de Estudios Internacionales de la Pontificia Universidad Católica de Chile ha presentado, por cuarto año consecutivo, el informe sobre los factores que generan mayor riesgo político en América Latina, el cual se construye con la participación de líderes de opinión, autoridades y académicos expertos en relaciones internacionales. En esta oportunidad, se han identificado al crimen organizado, la corrupción y la desafección por la democracia como los aspectos que representan potencial posibilidad de desestabilización institucional.

La seguridad registra un grave deterioro en estos últimos años; la región pasó a figurar con la más alta ocurrencia de homicidios en el mundo. El nivel récord de producción de cocaína -alcanzado en Perú, Bolivia y Colombia- ha incrementado la formación y violencia de los grupos criminales.

La concentración de poder y connivencia de élites políticas y económicas aumenta la opacidad de las burocracias estatales, al tiempo que la informalidad y la cultura de la ilegalidad contribuyen a la imbricación de la corrupción en la sociedad.

Como consecuencia de la inefectividad del Estado para combatir estos males, se aprecia una tendencia ascendente del porcentaje de personas, especialmente jóvenes, que estaría dispuesta a aceptar un régimen no democrático y tolerar caudillos populistas y/o autoritarios, si les solucionan sus problemas. La “luna de miel” que acompañaba a los presidentes en sus primeros meses de gestión se ha evaporado ante la imposibilidad de ofrecer respuestas de manera ágil y rápidamente pierden credibilidad y margen de acción, llegando a tener que gobernar con las afugias de una asfixiante presión.

Si a los anteriores factores se suman el crecimiento económico mediocre; la inestabilidad internacional, producto de los conflictos bélicos; la radicalización y exacerbación de las protestas sociales; el impacto del abuso de las tecnologías de la información (inteligencia artificial y redes sociales) en la política; y la vulnerabilidad al cambio climático, los cuales limitan la autonomía de los mandatos, se configura un panorama nada alentador para 2024.

Sin embargo, permanece un marcado interés de Estados Unidos, la Unión Europea y China por invertir en América Latina, por cuenta de su riqueza en minerales críticos y su potencial para desarrollar energías renovables.

La competencia y sentido de las responsabilidades de nuestros líderes están a prueba. Sin atenuantes, de su juicio y capacidad de maniobra ante las dificultades dependerá el buen o mal suceso de la región.

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