lunes 21 de noviembre de 2022 - 12:00 AM

Mundial de la vergüenza

Federaciones y campeonatos seguirán vigentes, a pesar de los escándalos, gracias a la pasión y acogida que despierta el fútbol y a la desmesurada fuente de fortuna que, como diría Havelange, ‘alcanza para todos’.

La amañada adjudicación de la sede de la Copa Mundial de la FIFA 2022, realizada el 2 de diciembre de 2010, destapó un entramado de corrupción, en su más alta expresión, que se denominó ‘Fifagate’. Destituciones, encarcelamientos y desprestigio general han sido el resultado de este andamiaje que se comenzó a construir, a partir de 1974, con la llegada del brasileño Joao Havelange a la presidencia de la federación, quien ‘descubrió’ que el gran entusiasmo que despertaba este deporte en todo el mundo representaba una posibilidad de riqueza sin límite para sus dirigentes.

Con esta visión se dio paso a una compleja y hermética red que auspició toda suerte de negocios, sobornos, fraudes, franquicias y concesiones, que encontraron continuidad en su ávido sucesor, el suizo Joseph Blatter, en 1998, en la que resultaron involucrados jefes de Estado, empresarios y las glorias del fútbol Platini y Beckenbauer.

El periódico The Sunday Times ahondó en la investigación, en la que finalmente intervinieron instituciones judiciales de Estados Unidos. Con la confesión del presidente de la Concacaf, Chuck Blazer, se destapó, en buena parte, el tejido que derrumbó a la cúpula de la FIFA en 2015 y que tuvo repercusiones en las organizaciones afiliadas, incluidas la suramericana Conmebol y la Federación Colombiana de Fútbol. Sin embargo, nadie puso en entredicho la realización de Qatar 2022.

Ahora, con su celebración, se acusa al país anfitrión de violencia contra las mujeres, violación de los derechos humanos, discriminación, tratamiento infame a los obreros que construyeron los majestuosos estadios; mientras que en redes sociales se exige a jugadores y artistas que se abstengan de participar en el evento o que hagan declaraciones condenando el régimen imperante. Algunos seleccionados nacionales han optado por eufemísticas manifestaciones, como pintar sus aviones con el arcoíris o adoptar la bandera de la diversidad en forma emblemática.

Federaciones y campeonatos seguirán vigentes, a pesar de los escándalos, gracias a la pasión y acogida que despierta el fútbol y a la desmesurada fuente de fortuna que, como diría Havelange, ‘alcanza para todos’. ‘Poderoso caballero es don Dinero’, repetía Quevedo en célebre poema.

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